Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Peñas Arriba

Volvióse Tona volando hacia la cocina a cumplir un mandato
de su madre,y se quedó ésta conmigo en el cuarto del enfermo.
Éter, maniluvios, sinapismos... ¡qué sé yo cuántos recursos se
pusieronen juego allí! A todo se prestaba el angustiado señor,
menos a que seavisara a Neluco ni a don Sabas, porque después
de la brega que habíantenido desde el alba, necesitaban el
descanso tanto como él. ¡Y cuidadocon que se enterara el pobre
Chisco de lo que estaba pasando! porque eracapaz de levantarse
con riesgo de ponerse peor; y Chisco y el Cura yNeluco y yo y
Facia y todos y cada uno de los que dormían o descansabana
aquellas horas o andaban sanos y buenos por la casa, hacían
falta enel mundo; todos menos él, que viéndose en aquel trance
se veía en losuyo propio y en lo que era natural.
Todo esto nos lo iba diciendo poco a poco, mientras clavaba
en nosotrossu vista cristalizada y anhelosa y hundía sus manos
cadavéricas en unapalangana llena de agua muy caliente,
aprovechando el alivio que ibanproduciéndole éste y otros
remedios heroicos que le aplicábamos sincesar.
—Además—nos dijo—, esto no es la muerte todavía; lo
conozco yo bien;y si creyera otra cosa, ya estaría aquí el Cura
por mi orden, por lacuenta que me tiene.
¡Cascajo!... Pero es otro aviso de ella... vamos, el segundo
toque; altercero, la misa... y no miento, la misa de cuerpo
presente; el cuerpode tu tío, Marcelo, de tu amo, Facia, que ya
está de sobra en esta casay en el mundo... ¡Bendita sea la
voluntad de Dios por siempre jamás,amén!
Después se puso a rezar por lo bajo; y a medida que se le
calmaban lasangustias iba cerrando los ojos, hasta que acabó por
quedarse dormido; yasí dormitando y despertando a cada
Remove