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Morsamor Peregrinaciones Heroícas y Lances de Amor y Fortuna de Miguel de Zuheros y Tiburcio de Simahonda

Harto presentía Morsamor lo aventurado y peligroso de su nueva empresa.No quiso
comprometer en ella sino a los que le fuesen completamenteadictos y estuviesen resueltos a
arrostrar el enojo de Balarán y aresistir el poder que ellos habían contribuido a poner en sus
manos.
Morsamor convocó, pues, a su gente, expuso su determinación depermanecer en Benarés con
algunos pocos aventureros que quisiesenacompañarle y reconociendo que todos habían cumplido
ya con elcompromiso y la obligación que contrajeron, los dejó en libertad devolver a Goa,
conducidos por buenos guías y con el espléndido botín quehabían conquistado.
Deplorando o aparentando deplorar la separación, ciento veinteabandonaron a Miguel de
Zuheros. Con él sólo quedaron sesenta valientesde los más devotos a su persona. No hay que
decir que el fiel Tiburcioquedó también con él.
Después de esto, de noche y con misterioso recato, el anciano Naradavino a visitar a
Morsamor. Previos muy corteses saludos y sin otropreámbulo, Narada, dijo lo siguiente:
—La verdad, sin jactancia, es que yo he fomentado y estimulado laambición de Balarán desde
mucho tiempo ha, infundiendo en su alma miardiente deseo de sacudir el yugo de los muslimes.
Nada a pesar de miempeño hubiéramos hecho todavía, si un imprevisto suceso no
hubierareanimado el espíritu reacio de Balarán, atizando su ambición con la iray los celos y
prestándole actividad y arrojo. La bella Urbási, a quienBalarán pretendía y adoraba rendido,
desapareció de su magníficavivienda; fue víctima de misterioso rapto. No bastó la habilidad de
losraptores y no bastó el secreto con que la ejercieron, para que Balarándejase de presumir y aun
de tener por seguro que el tirano Abdul benHixen, ardiendo por Urbási en lascivos amores, era
quien la había robadoy quien en su harén la guardaba cautiva. Entonces Balarán no vaciló
uninstante. Forjó su plan y lo realizó con presteza de acuerdo conmigo. Lafama de tus bizarrías
había llegado hasta nosotros. Consideramos útil tuauxilio y yo fui a buscarte. Harto bien sabes lo
demás por haber sidotan principal actor en todo. Lo que tú ignoras es que Urbási se halla
denuevo en grave peligro. Ha desdeñado al rey muslime y se le haresistido, pero no desdeña
menos a Balarán, el cual la adora y estáresuelto a hacerla suya de grado o por fuerza.
—No será, no será mientras yo viva—interrumpió Morsamor con ímpetuapasionado—. Yo
liberté y salvé a Urbási, y Urbási será mía o pereceréen la demanda.
—No sé cómo ponderarte—dijo Narada—la alegría y la confianza que tusnobles palabras
infunden en mi pecho. Bien puedo ya declarártelo todosin recelo alguno. Urbási, nobilísima
doncella, huérfana de padre ymadre, es venerada por mí como una deidad y amada como el más
tierno delos padres puede amar a la mejor de sus hijas en quien se mira como enun espejo y en
quien contempla el limpio dechado de todas lasexcelencias y perfecciones. Por sus venas azules
corre la etérea ypurísima sangre de nuestros antiquísimos richis, héroes y monarcas,celebrados
en leyendas divinas y en inmortales epopeyas. La naturaleza,pródiga con Urbási, la adornó de
todos sus primores y prestó a su alma ya su cuerpo gentileza tal que bien pudiera creerse que
cuantos son losnúmenes que pueblan y dirigen los tres mundos, acudieron en la hora
delnacimiento de ella otorgándole cada uno el don más precioso y la másalta virtud de que
dispone. Ilustrada luego la mente de Urbási porsuperior inteligencia, ha concebido el ideal
completo de la mujer. YUrbási con voluntad firme y constante, ha logrado realizarle en símisma,
tanto en lo íntimo del espíritu como en la visible y terrenalapariencia. Sabe, sin hacer le ello
alarde, las ciencias reveladas yocultas de los brahmanes. Y sin ignorar el conjunto de las sesenta
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