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Morsamor Peregrinaciones Heroícas y Lances de Amor y Fortuna de Miguel de Zuheros y Tiburcio de Simahonda

—En Benarés—replicó Narada—reina hoy el tirano musulmán Abdul benHixen. Si le
destronamos y si logramos enseñorearnos de aquella ciudad,centro de la cultura y de la religión
brahmánicas, no será difícilpromover la sublevación contra los demás príncipes muslimes y crear
unEstado independiente y único, en que prevalezcan e imperen losadoradores de Vishnú y de
Crishna, desde los lagos de Cachemira y lasnevadas cumbres del Himalaya hasta el Kersoneso
de oro y hasta elenriscado promontorio donde se levanta el templo de la diosa virgenKumari. Así
tal vez podamos fortalecernos y oponer eficaz resistencia aBabur, si por desgracia reconstituye
su imperio y vuelve sobre la Indiapara conquistarla y asolarla como hace más de un siglo hizo su
espantosoantecesor Tamerlán o Timur.
—Tu proyecto me parece excelente—dijo Morsamor—, pero su realizaciónharto difícil.
Narada entró luego en pormenores a fin de exponer y de explicar losmedios con que contaba y
las probabilidades de buen éxito.
El ambicioso Morsamor se dejó convencer al cabo.
Narada y otros importantes personajes que habían venido con éldisfrazados de fakires, debían
servir de guía a Morsamor y a su hueste,compuesta de 300 aguerridos y audaces aventureros.
Irían estos en laexpedición, no sólo impulsados por la esperanza de botín riquísimo, sinocon
grandes pagas, de que habían de cobrar por adelantado las de seismeses. Para esto, para otros
gastos de la expedición y para excitartambién la codicia y el celo de Morsamor, Narada entregó a
este no cortacantidad de rupias de oro y además, en un pequeño saco de cuero,diamantes de
Golconda y perlas rubíes de Ceilán, por cualquiera de loscuales había en Goa joyeros que darían
considerables sumas.
Tiburcio, bajo la inspección y dirección de Morsamor eligió a la gentede leva, hizo el ajuste y
enganche y con el mayor secreto lo dispusotodo para la partida.
-XXI-
Goa era en aquella edad la Síbaris del Oriente, centro de lujo, regalo ylascivia, donde los
vencedores de Adamastor y de todos los genios delMar Tenebroso recibían el galardón de sus
estupendas victorias. En Goa,sin duda, hubo más tarde de inspirarse Camoens para imaginar
aquelladeliciosa y encantada isla que Venus hizo surgir del fondo del Océano,cubriéndola de
amenos jardines, de fragantes selvas y de limpios ytranquilos lagos y poblándola de
hermosísimas ninfas que, heridas todaspor las ardientes flechas de un ejército de Amores,
brindasen mildeleites a los felices héroes de su poema y se rindiesen a su talante ydeseo. La
riqueza y el esplendor de Goa habían atraído a su seno alegresy lindas mujeres de diversos y
distintos países: almeas de Egipto;cortesanas de Bética, Italia y Grecia; odaliscas de Georgia,
Armenia yPersia, y bayaderas y devadasis de toda la India. Sus variados yexóticos cantares
alegraban los oídos. Sus lánguidos y livianos bailes yla mórbida esbeltez de sus formas eran
encanto de los ojos y dulce lazoen que los corazones quedaban cautivos.
En medio de tanto deleite, Morsamor se había mostrado impasible,silencioso y tétrico.
Ninguna mujer había logrado prenderle, ni aun conlas ligeras y frágiles cadenas en que donna
 
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