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Morsamor Peregrinaciones Heroícas y Lances de Amor y Fortuna de Miguel de Zuheros y Tiburcio de Simahonda

Estos combates,sangrientos y obstinados, eran estériles siempre. Ni Rayasinga
lograbaapoderarse de ningún fuerte de los portugueses, ni estos, salvando lasmontañas y
atravesando los desfiladeros, llegaban a asediar la capitalde Rayasinga.
Poniéndose a las órdenes de Juan Silveira, que mandaba en Cananor,Miguel de Zuheros fue a
Ceilán a combatir y a escarmentar al mencionadorey; en varios encuentros que tuvo con sus
huestes alcanzó siempre lavictoria y contribuyó no poco a que cansados de luchar por una y
otraparte, se sentasen paces de nuevo.
Morsamor pasó luego a Sumatra y tomó parte en otra expedición guerreracontra el monarca de
Pacen, que los portugueses consideraban intruso y aquien destronaron dando su trono y reino a
un sobrino suyo que habíaganado el favor y auxilio de los portugueses declarándose vasallo
delrey don Manuel.
Alentado con esta conquista del reino de Pacen, en la que tuvo nopequeña parte, Morsamor se
puso a las órdenes de Jorge Brito y fue conél a una expedición contra el rey de Achin, cuyos
súbditos, inquietos ybelicosos, infestaban con sus piraterías aquellos mares.
En balde reclamó Jorge Brito del rey Achin la entrega de mercancías, dearmas y hasta de
portugueses cautivos, de que se había apoderado porsorpresa o aprovechándose del naufragio de
dos buques de Portugal enaquellas costas. Esto dio motivo o pretexto a Jorge Brito para
romperlas hostilidades, empeñándose imprudentemente en empresa muy peligrosa.En dos fustas
y con menos de trescientos hombres de desembarco navegócontra la corriente del río hacia la
capital de los achineses. Casi a lamitad del camino tenían estos una fortaleza, donde había
bastantesarcabuceros y algunas bombardas, cuyos disparos impidieron a las fustasseguir adelante
y mataron a cuatro de los hombres que las tripulaban.
Ansioso Jorge Brito de tomar venganza desembarcó con sus trescientossoldados, entre los
cuales había no pocos ilustres y valerososcaballeros de la corte del rey don Manuel. Morsamor
estaba entre ellos.
Muy reñidos y sangrientos fueron el ataque y la defensa del fuerte delos achineses, los cuales
hicieron vigorosas salidas. En una de ellasestuvieron a punto de desordenar y derrotar por
completo la huestelusitana, merced a una inesperada estratagema de que se valieron,lanzando
contra los portugueses una manada de búfalos que teníanacorralados.
Los portugueses, no obstante, iban ya triunfando de todo. Los sitiados,casi en fuga, se
retiraban al fuerte, y ya Jorge Brito y Morsamor teníanla esperanza de tomarle por asalto cuando
el propio rey de Achin llegóen defensa del fuerte con más de dos mil infantes, con algunos
caballosy con seis elefantes poderosos adiestrados para la lucha, defendidos pormuy firmes
corazas y dirigidos por cornacas hábiles y denodados. Losportugueses estaban todos a pie. Casi
envueltos por tan superioresfuerzas enemigas, retrocedieron con espanto hacia la orilla del
río.Sólo reembarcándose podían lograr ya salvar las vidas, mas parareembarcarse era menester,
no sólo hacer cara al enemigo, sino tenerle acierta distancia durante algún tiempo.
Los valientes caballeros que de esto se encargaron hicieron prodigiosapenas creíbles. En aquel
trance murieron más de cincuenta portugueses,no pocos de ilustre familia y entre ellos el mismo
Jorge Brito capitánde la hueste, y los cinco músicos que siempre llevaban consigo,
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