Not a member?     Existing members login below:

Morsamor Peregrinaciones Heroícas y Lances de Amor y Fortuna de Miguel de Zuheros y Tiburcio de Simahonda

privilegios muy provechosos. Con que hagael señor Miguel de Zuheros lo que mejor le
convenga, y atrévase a todo,que por nosotros no ha de quedar.
En vista de tan unánime concordancia de pareceres, Morsamor dispuso quese navegase hacia
Chaul, y así lo hizo Fréitas, con todo el cautelosoesmero que convenía para esquivar el encuentro
de superiores fuerzascontrarias y para acudir en la más oportuna sazón a dar a los
amigosinesperado socorro.
-XVII-
Al amanecer de un día del mes de Septiembre, la nave de Morsamor sehallaba a la vista de
Chaul, muy cerca de la costa. Densísima nieblaquitaba su transparencia al aire y extendida sobre
la superficie delmar, ofuscaba la vista.
Morsamor y los suyos creyeron oír frecuentes estampidos como de disparosde bombardas, y
hasta imaginaron columbrar el resplandor siniestro que alos estampidos precedía. Sin temor, no
obstante, aunque sí conextraordinarias precauciones, se fueron acercando hacia donde
sonabanlos disparos. No soplaba el viento muy en su favor, pero el pilotoFréitas y sus ágiles
marineros le dominaban y aprovechaban con diestrasmaniobras.
A pesar de la niebla, descubrieron de repente un esquife que se recatabade ellos y procuraba
huir. Echaron entonces al agua el de la nave, en elque izaron la bandera portuguesa, y a todo
remo dieron caza y alcanzaronal que huía. Los que le tripulaban, no bien distinguieron la
bandera dePortugal, trocaron su recelo en alegría y se pusieron al habla con losde la nave. Pronto
el que mandaba el esquife fugitivo subió a bordo dela nave y llegó a la presencia de Morsamor.
Interrogado por él el delesquife fugitivo habló de este modo:
—Yo, que me llamo Antonio Vaz, y los que vienen conmigo, formábamosparte de la
tripulación de la galera que mandaba Diego Fernández y quehabía ido a ponerse a la entrada del
estero para impedir que las fustasde Aga Mahamud penetrasen en él y fuesen a combatir la
fortaleza, yadesde el agua, disparando bombardas, arcabuces y flechas, yadesembarcando gente a
fin de tomarla por asalto, con el auxilio de loshombres de armas que Hamet, gran enemigo de los
portugueses y dominadorhoy en Chaul, ha enviado contra nosotros. Atacada nuestra galera
porcinco fustas de Aga Mahamud había perdido mucha gente. Apenas quedabaesperanza de
salvación. La chusma de forzados, moros y gentiles, queestaba al remo empezó a rebelarse,
gritando en su lengua a los de lasfustas que se acercasen sin temor, que ya poca resistencia
hallarían yque ellos procurarían ayudarlos y salvarse. Entendió el capitán DiegoFernández las
palabras y el traidor propósito de los forzados y cayendosobre ellos, porque el cómitre había
muerto atravesado por una flecha,mató con su espada a cinco de los más rebeldes y furiosos. Por
desgraciauna gruesa bala de bombarda vino a chocar contra el hierro del ancla queestaba allí
cerca suspendida, y saltando de rebote, dio tan tremendogolpe en la armadura de acero de Diego
Fernández que se la hizo pedazos,hundiéndole en el pecho algunos de sus punzantes y afilados
picos. DiegoFernández perdió la vida en el acto. A reemplazarle en el mando
acudióoportunamente don Jorge de Meneses. Con él habían venido de refrescocerca de cuarenta
soldados que estaban antes en otro navío. Para que nodesmayasen y se acobardasen a la vista del
capitán muerto, don Jorge nosmandó que le envolviésemos en la manta de un forzado y que
 
Remove