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Morsamor Peregrinaciones Heroícas y Lances de Amor y Fortuna de Miguel de Zuheros y Tiburcio de Simahonda

de rapiña lucieron su destreza en la cetrería, artecultivadísimo en Persia desde los tiempos
primitivos de Jemshyd,fundador del primer imperio.
Todos fueron luego a un parque o coto muy extenso que poseía el rey enla margen del río, y
donde había mucha caza, especialmente de ciervos.Espantados y perseguidos por los ojeadores,
los ciervos pasaron enmanadas por muy cerca de las paranzas donde el rey y los que
leacompañaban se habían puesto a aguardarlos. Así hicieron en ellos nopequeña carnicería,
lanzándoles flechas, venablos y azagayas.
El rey Feridún obsequió por último a sus convidados y a los individuosde su servidumbre con
una exquisita merienda, en la que el guiso que másagradó fue uno de ánades silvestres en arroz
blanco, condimentado con lapicante salsa llamada curry. Los almíbares de azahar y de rosas
fuerontambién muy celebrados. Y los señores principales consumieron enabundancia el famoso
vino de Chiraz a pesar de Mahoma, mientras que lagente menuda se regaló con arrack, bebida
fermentada de la India,harto menos costosa.
Las dos damas fueron muy admiradas y requebradas, rayando en frenesí elentusiasmo que
excitaron, sobre todo hacia el fin de la merienda.
El rey, el príncipe, su hermano, los ulemas y los astrólogos, todos ensuma, apenas se
atrevieron a dirigirles la palabra en prosa, sino queles echaron a porfía mil piropos, ya en versos
persas, ya en versosarábigos, que los señores Vandenpeereboom y Tiburcio se encargaban
detraducir. Porque según la costumbre de aquella tierra casi hubiera sidodesacato o irreverencia
hablar en prosa a señoras tan bellas y de tanalta guisa. Por fortuna no era difícil a las personas
elegantes de porallí hablar siempre en verso, porque la menos instruida de todas ellassabia de
memoria millares de kasidas y de gacelas, apropósito paratodos los casos, y que podían
ensartarse unas en otras, como las perlasen un hilo, por medio de la prosa rimada.
En resolución, los viajeros se divirtieron mucho aquel día y todosvolvieron a bordo muy
lisonjeados y satisfechos.
-XV-
Después de la jira campestre y contrariando los planes de Morsamor, sunave permaneció aún
en el puerto de Melinda una semana entera. La cargay descarga de artículos de comercio y los
tratos y contratos que tuvoque hacer el señor Gastón Vandenpeereboom fueron la causa de
talesestadías.
Llegó al fin el momento de continuar el viaje. Era una hermosa tarde deotoño, víspera de la
salida. Morsamor, Tiburcio, las damas y toda latripulación estaban a bordo.
Una almadía, conduciendo gente muy bulliciosa y regocijada, se acercó alcostado de la nave.
Uno de los de la almadía pidió permiso para quevisitasen la nave él y sus compañeros.
Componían estos una tropa o cofradía de los derviches místicos,apellidados mevlevies, de que
fue fundador y patriarca el ya citadocelebérrimo Chelaledín-Rumí, egregio poeta entre los
orientales ymelodioso ruiseñor de la vida contemplativa.
 
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