Not a member?     Existing members login below:

Morsamor Peregrinaciones Heroícas y Lances de Amor y Fortuna de Miguel de Zuheros y Tiburcio de Simahonda

la acción,independientemente del éxito, no vale sino en la vigilia para quien laejecuta. En
sueños, el avaro es generoso, y tal vez quien despierto nose desprende de un maravedí, para
socorrer a un pordiosero, es capazsoñando de prodigar todas las riquezas de los Cresos y de los
Fúcares.El cobarde puede soñar que es valiente. Hasta por lo mismo que despiertole humilla y le
atormenta su incurable cobardía, en sueños se consuelacreando y atribuyéndose el denuedo de
que carece. En suma, yo infiero,de lo que me dices, estas desconsoladoras y amargas verdades;
que te hasburlado de mí; que mi segunda juventud, mis hazañas y mi gloria fueronsoñadas; que
mis delitos también lo fueron; y que siéndolo, quedan enduda las energías de mi ser y no
merezco ahora, ni más ni menos queantes, alabanza o vituperio, galardón o castigo.
—Muy extremada manera es la de tu discurso y a mi ver es falsa, pero noquiero que
discutamos, porque así no lograríamos convencernos. Bastepara mi intento de convencerte de la
aptitud y del poder que hay en ti,tanto para lo bueno como para lo malo, la ilimitada confianza
que en mípusiste y la constancia y el valor con que te sujetaste a mis conjuros,arrostraste pruebas
tremendas y no retrocediste, lleno de terror, antemis mágicas operaciones. Quien fue capaz de
todo esto es capaz tambiénde todas las hazañas y digno de las victorias y de los triunfos. Sólo
dela fortuna, sólo de las circunstancias exteriores, y no de la virtud delalma, depende que en
realidad se logren o que sólo se logren en sueños.Eres injusto al afirmar que me he burlado de ti.
No; yo no me heburlado; yo quise confortarte, puse los medios para conseguirlo, y lohubiera
conseguido si no fueses tú tan descontentadizo y caviloso. Antesde que mi magia se emplease en
ti, tú no habías sido héroe y ademásdudabas de que pudieses serlo. Ahora, aunque puedes dudar
de que enrealidad lo hayas sido, no puedes dudar del poder que para serlo habíaen tu alma.
A estas últimas palabras del Padre Ambrosio, no replicó Fray Miguel paracontradecirlas ni
mucho menos para manifestar que había quedadoconvencido y satisfecho. Su única contestación
fue un sonidoinarticulado que exhaló su pecho y que brotó de sus labios, de tanindefinible
condición que podía dudarse de si era suspiro o refunfuño,bendición o maldición, muestra de
gratitud o de queja.
Hubo una larga pausa. Los ojos casi sin vista de Fray Miguel se fijaronintensamente en el
Padre Ambrosio, como si fuese el alma sin elintermedio del material aparato quien por ellos
mirase y viese. A pesarde su poder mágico, y a pesar de su ánimo brioso, bajó los ojos el
padreno pudiendo resistir la intensidad y el fuego de aquella mirada. ElPadre, con todo, estaba
sereno y tranquilo. No le remordía laconciencia. Su conducta con Fray Miguel había procedido
de la intenciónmás sana.
Sin duda Fray Miguel pensó lo mismo, después de la larga pausa y de lamirada escrutadora.
No quiso, sin embargo, hablar más. Se levantó de la silla, tomó sulámpara, pronunció un Dios
te guarde, inclinando la cabeza, y se volvióa su celda sin más explicaciones, preguntas ni
discursos.
-III-
Pasaron aún más de cinco semanas después del coloquio nocturno de queacabamos de dar
cuenta. El esfuerzo violento y el consumo de vitalidad,hechos por Fray Miguel, para ir hasta la
 
Remove