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Morsamor Peregrinaciones Heroícas y Lances de Amor y Fortuna de Miguel de Zuheros y Tiburcio de Simahonda

—Hacemos lo que se puede—dijo Sankarachária—. Ya te he citado a nopocas personas que
recibieron antiguamente nuestra inspiración y aalgunas que la reciben hoy en Europa, ávida de
saber y con la curiosidadcientífica muy despierta. Así los mencionados Paracelso,
CornelioAgripa, Fausto y tu valedor, Fray Ambrosio de Utrera. Pero quien más hade influir en
que la incubación siga preparándose sin que salga huero loque se incuba, ha de ser una mujer
privilegiada, semi-tudesca,semi-moscovita, que el cielo no subcitará en Europa hasta dentro de
unostres siglos. Pronosticado está que esta mujer vendrá a visitarnos, nosencantusará, se
apoderará de muchos de nuestros secretos, los divulgaráen luminosos tratados y enseñará una
ciencia que poco modestamenteapellidará teosofía. No será lo que enseñe sino los prolegómenos
denuestra ciencia verdadera; pero, aun así, se pasmará el mundo de oírla yde leerla y se crearán
escuelas teosóficas en todas las naciones.
Ya suponemos que el pío lector habrá adivinado que Sankarachária, aunqueno la nombra,
alude a la señora Blavatski.
Todavía Morsamor, no satisfecho con las primeras nociones de aquellaciencia nueva, imitó
proféticamente lo que hacen los periodistas del díaen las interviews y siguió preguntando. Para
abreviar, sin que nada delo más importante quede obscuro, prescindiremos de consignar
laspreguntas y sólo pondremos aquí tres o cuatro de las más notablescontestaciones que
Morsamor obtuvo. Por ellas empezará a comprender lasdoctrinas teosóficas quien esto lea y a
sentir el prurito de estudiarlasa fondo en la multitud de libros que sobre el particular han escrito
ypublicado recientemente la citada señora Blavatski, el coronel Olcott,Annie Besant, Francisco
Hartmann, Sinnett y otros autores, españolesalgunos de ellos. Entiéndase, con todo, que esta
ciencia de la teosofíano debe con propiedad llamarse nueva en Europa. Debe llamarse
renovada.Sus adeptos de hoy le dan ya antiquísimo origen entre nosotros o seafuera de la India.
Hermes Trimegisto fue teósofo, y, bastantes siglosdespués, cultivó y propagó la teosofía entre
griegos y latinos elilustre Ammonio Sacas, fundador de la escuela de Alejandría.
Pero no divaguemos y vamos a las contestaciones que dio Sankarachária yque no conviene
queden en el tintero.
El caudal de experiencias y de merecimientos con que el ser humano se vaafirmando en sus
diferentes vidas y haciéndose digno de más altasreincarnaciones se llama Karma.
El principio que persiste, que no muere y que se reincarna, es eltercero de los siete que
componen nuestro ser, se llama Manas, y escomo la raíz imperecedera de nuestro individuo. Por
cima de Manas nohay más que Budhi y Atma. Atma es el más alto principio de vida,el alma del
Universo, y Budhi el lazo que a Atma nos une. Por bajode Manas hay otros cuatro principios: el
del amor, del odio y demásafectos, la fuerza vital, el cuerpo etéreo, y, por último, el
cuerposólido, visible y tangible.
Sankarachária enseñó además a Morsamor que había dos métodoscientíficos: uno, por lo
común empleado en Europa, que, valiéndose delos sentidos corporales e informándose de lo que
se ve, se oye o sepalpa, investiga las leyes de todo y procura elevarse a la causaprimera; y otro,
que es el indiano o teosófico, que se funda en laintroinspección y por medio de Budhi logra que
Manas se encarame yse enlace con Atma, y entonces no hay cosa que el hombre no sepa,
yapenas hay cosa que el hombre no pueda. De aquí la verdadera magiablanca, que, según queda
dicho, se llama rajah-yoga, aunque alguien ladesigna también con el nombre de lokothra o
ciencia y poder nacidos denuestro interior desenvolvimiento, en oposición a laukika,
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