Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Misericordia

Repitió Almudena las fórmulas y reglas del conjuro,
añadiendodescripción tan viva y pintoresca del Rey Samdai, de
su rostrohermosísimo, apostura noble, traje espléndido, de su
séquito, queformaban arregimientos de príncipes y magnates,
montados en camellosblancos como la leche, que la pobre
Benina se embelesaba oyéndole, y sia pie juntillas no le creía, se
dejaba ganar y seducir de la ingenuapoesía del relato, pensando
que si aquello no era verdad, debía serlo.¡Qué consuelo para los
miserables poder creer tan lindos cuentos! Y sies verdad que
hubo Reyes Magos que traían regalos a los niños, ¿por quéno ha
de haber otros Reyes de ilusión, que vengan al socorro de
losancianos, de las personas honradas que no tienen más que
una muda decamisa, y de las almas decentes que no se atreven a
salir a la calleporque deben tanto más cuanto a tenderos y
prestamistas? Lo que contabaAlmudena era de lo que no se
sabe. ¿Y no puede suceder que alguno sepalo que no sabemos
los demás?... ¿Pues cuántas cosas se tuvieron pormentira y luego
salieron verdades? Antes de que inventaran el telégrafo,¿quién
hubiera creído que se hablaría con las Américas del Nuevo
Mundo,como hablamos de balcón a balcón con el vecino de
enfrente? Y antes deque inventaran la fotografía, ¿quién hubiera
pensado que se puede unaretratar sólo con ponerse? Pues lo
mismo que esto es aquello. Haymisterios, secretos que no se
entienden, hasta que viene uno y dice talpor cual, y lo
descubre... ¡Pues qué más, Señor!... Allá estaban lasAméricas
desde que Dios hizo el mundo, y nadie lo sabía... hasta quesale
ese Colón, y con no más que poner un huevo en pie, lo descubre
todoy dice a los países: «Ahí tenéis la América y los
americanos, y la cañade azúcar, y el tabaco bendito... ahí tenéis
Estados Unidos, y hombresnegros, y onzas de diez y siete
duros». ¡A ver!
Remove