Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Misericordia

En fin, que el presbítero alto y guapetón se fue hacia la Cava
Baja, yel otro, el sabio, se dignó parlotear un rato con Almudena
en lenguaarábiga. Después se fue hacia Benina, y con todo
miramiento le dijo:«Usted, Doña Benigna, bien podría dejarse
de esta vida, que a su edades tan penosa. No está bien que ande
tras el moro como la soga tras elcaldero. ¿Por qué no entra en la
Misericordia? Ya se lo he dicho a D.Romualdo, y ha prometido
interesarse...».
Quedose atónita la buena mujer, y no supo qué contestar. Por
decir algo,expresó su agradecimiento al Sr. de Mayoral, que así
nombraban alclérigo erudito, y añadió que ya había reconocido
en el otro señorsacerdote al benéfico D. Romualdo.
«Ya le he dicho también—agregó Mayoral—, que es usted
criada de unaseñora que vive en la calle Imperial, y prometió
informarse de sucomportamiento antes de recomendarla...».
Poco más dijo, y Benina llegó al mayor grado de confusión y
vértigo desu mente, pues el sacerdote alto y guapetón que poco
antes viera,concordaba con el que ella, a fuerza de mencionarlo
y describirlo en unmentir sistemático, tenía fijo en su caletre.
Ganas sintió de correr porla Cava Baja, a ver si le encontraba,
para decirle: «Sr. D. Romualdo,perdóneme si le he inventado.
Yo creí que no había mal en esto. Lohice porque la señora no
me descubriera que salgo todos los días a pedirlimosna para
mantenerla. Y si esto de aparecerse usted ahora concuerpo y
vida de persona es castigo mío, perdóneme Dios, que no
lovolveré a hacer. ¿O es usted otro D. Romualdo? Para que yo
salga de estaduda que me atormenta, hágame el favor de
decirme si tiene una sobrinabizca, y una hermana que se llama
Doña Josefa, y si le han propuestopara Obispo, como se merece,
y ojalá fuera verdad. Dígame si es usted elmío, mi D.
Remove