Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Misericordia

—De allá vino ayer tarde. Tiene que hablar con Doña Paca, y
volverácuando pueda».
Ya tenía Benina un espantoso lío en la cabeza con aquel
dichoso clérigo,tan semejante, por las señas y el nombre, al
suyo, al de su invención; ypensaba si, por milagro de Dios,
habría tomado cuerpo y alma de personaverídica el ser creado en
su fantasía por un mentir inocente, obra delas aflictivas
circunstancias. «En fin, veremos lo que resulta de todoesto—se
dijo subiendo pausadamente la escalera—. Bien venido sea
eseseñor cura si viene a traernos algo». Y de tal modo arraigaba
en sumente la idea de que se convertía en real el mentido y
figuradosacerdote alcarreño, que una noche, cuando pedía con
antiparras y velo,creyó reconocer en una señora, que le dio dos
céntimos, a la mismísimaDoña Patros, la sobrina que bizcaba
una miaja.
Pues, señor, Doña Paca y Frasquito trajeron la buena noticia
de queObdulia se restablecía lentamente. «Mira, Nina—le dijo
la viuda—: comoquiera que sea, has de llevarle a Obdulia una
botella de amontillado. Aver si te la fían en la tienda; y si no,
busca el dinero como puedas,que lo que tiene la niña es
debilidad. La otra se mostró conforme conesta esplendidez, por
no chocar, y se puso a hacer la cena. Taciturnaestuvo hasta la
hora de acostarse, y Doña Francisca se incomodó con ellaporque
no la entretenía, como otras veces, con festivas
conversaciones.Sacó fuerzas de flaqueza la heroica anciana, y
con su espíritu muyturbado, su mente llena de presagios
sombríos, empezó a despotricar comouna taravilla, para que se
embelesara la señora con unas cuantaschanzonetas y mil
tonterías imaginadas, y pudiera coger el sueño.
Remove