Not a member?     Existing members login below:

Mi Tio y Mi Cura

de todos los seresdiformes, y la finura y delicadeza de mis
extremidades pueden sercodiciados por más de una hermosa
dama.
Sin embargo, lo exiguo de mi tamaño me ha hecho verter a
hurtadillasbastantes lágrimas.
Y digo a hurtadillas, porque mi liliputiense cuerpo ha
encerrado unaalma altiva y orgullosa, incapaz de mostrar a nadie
el espectáculo desus debilidades... y menos a mi tía. Este era mi
modo de sentir a losquince años. Pero los acontecimientos, las
penas, las preocupaciones,las alegrías, en una palabra, el curso
de la vida, ha flexibilizadocaracteres mucho más rígidos que el
mío.
Era mi tía la mujer más desagradable del mundo y yo la
hallaba pésima,en la medida de lo que podía juzgar mi
entendimiento que aun no habíavisto ni comparado nada. Su
fisonomía era angulosa y vulgar, su vozchillona, su andar
pesado y su estatura ridículamente alta.
A su lado, yo parecía un pulgón, una hormiga.
Cuando le hablaba, tenía que levantar la cabeza, tanto como si
hubiesequerido examinar la copa de un álamo. Era de origen
plebeyo, y como lamayoría de los de su raza, estimaba más que
cualquier otra cualidad lafuerza física y profesaba por mi
mezquina persona un profundo desprecio.
Sus cualidades morales eran una fiel reproducción de las
físicas, yformaban un conjunto de rudeza y asperidades; ángulos
agudos contra loscuales rompíanse diariamente las narices los
infortunados que vivían conella.
Remove