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Memoria Sobre las Islas Filipinas

Cuanto propusiere y dijere lleva consigo, sino el sello de laautoridad y la fuerza del prestijio, al
menos el convencimiento que unalarga esperiencia me ha prestado, residiendo en Filipinas: la
razon yla necesidad que claman por estas reformas, efecto de las luces delsiglo, y el ver que
despues de trecientos años que poseemos esapreciosa parte del mundo asiático, apenas hemos
sacado esospreciosos paises de las mantillas que al nacer para España lespusiera el inmortal
Legaspi. Su historia es una prueba y no recusablede esta verdad: la de su conquista, y lo que la
tradicion hatransmitido hasta nosotros de lo que eran esas Islas, todo justifica dela necesidad
de ocuparse de ellas con alguna mas atencion que hasta depresente, para facilitarles las
mejoras que demandan, y de que sonsusceptibles á muy poco ó ningun coste.
Conviene sin embargo advertir, que algunos de los mediosempleados en su conquista, fomento y
conservacion, y alguna de lassucesivas variaciones hechas, podrán siempre ser de utilidad;
yque partiendo las reformas de tales principios, y respetando sus usos ycostumbres en cuanto no
se opongan á aquellas, producirántodos los efectos que se desean. Que esto sea asi, ninguno ó
muypocos podrán dudarlo, y por ello repetir conviene, que ellejislador que lejisla para
cualquier estado, debe no perder de vistasus hábitos y costumbres, y respetar, en cuanto dable
sea en lasmudanzas que intente, las instituciones que existan; pues partiendo detales principios,
es muy probable produzcan sus reformas los efectosdeseados. Por el contrario, si el lejislador
mutila y rasga la historiade un pais, destroza sus instituciones, y no respeta
antiguascostumbres, todo por llevar á efecto las mudanzas que enteoría haya podido sujerirle su
imajinacion, puede con la mejorbuena fe, intencion y deseo, causar males de imposible
resarcimiento;porque fácil y aun posible es que en tal caso el puebloprincipie por murmurar,
siga quejándose y lamentándose, yconcluya por alzarse tan poderoso como es, y á las
imprudenciasdel lejislador se siga la guerra con sus desastres, y la revolucion consus crímenes.
Asi pues, téngase presente que las leyesdeben ser análogas al pais para que se dan,
respetándoseen ellas siempre ciertos principios, fundamentos y costumbres quearraigan mas y
mas, y consolidan la prosperidad de los pueblos yfelicidad de sus habitantes.
Ultimamente, espero que cuando llegue á manos de misamigos de Filipinas este pequeño tributo
de mi gratitud, que lesdedico, vean únicamente enél mis votos dirijidos por la felicidad de
aquellas provincias,y que en todo cuanto de ellas pueda escribir, no hay mas ambicion queal
paso de dar una idea de su importancia y mérito, promover lasútiles reformas que demandan la
conservacion de su tranquilidad,el alivio de sus gravámenes, y mejorar su estado y
condicion,proporcionando por tan honrosos medios la prosperidad de todos sushabitantes, cual
la apetece para todos mas de lo que puedeencarecer
Luis Prudencio Alvarez. [1]
[Índice]
Memoria
sobre
las Islas Filipinas.
 
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