Not a member?     Existing members login below:

Memoria Sobre las Islas Filipinas

merecí, con abandono y consiguientes perjuicios de misintereses, á los quince dias de mi
eleccion dejé lasIslas y me embarqué para España, dando asi á miscomitentes una prueba nada
equívoca de mis buenos deseos ydisposicion de corresponder á la confianza que en
mídepositaron.
Pasados seis meses de riesgos, privaciones y peligros en tanlargo viaje, tuve el inesplicable
placer de saludar el suelo patriodespues de una ausencia de mas de trece años, trayendo en
mipecho recuerdos de eterna memoria y gratitud al pais que en misdesgracias me dió segundo
ser.
Orgulloso en mi posicion porque me condujo á una altura,que si yo hubiera podido desearla
hubiera sido únicamente porpoder satisfacer el tributo de mi gratitud á aquellas Islas, vicon el
sentimiento que es natural, que á mi arribo al puertohabia caducado mi mision, y eran perdidos
los sacrificios todos que demi escasa fortuna habia hecho para corresponder á la confianzaque
se me habia dispensado, porque estaba ya sancionada la ley de noadmision de los Diputados de
Ultramar en el Congreso para que fuimosconvocados; y sancionada y promulgada la
Constitucion vijente, que ensu artículo segundo de los adicionales dispone: «Seangobernadas
por leyes especiales las provincias de Ultramar.”
Repito que con el sentimiento consiguiente me enteré detales disposiciones, que respeté y
respeto como ciudadanoespañol, debiendo únicamente indicar en este lugar, quesi justos pueden
ser los fundamentos que apoyen tales disposiciones, noseria difícil probar los de justicia,
política ypública conveniencia que demandan otra cosa. Mas no habiendotomado la pluma para
entrar en tal cuestion, me separo de ella, y pasoá mi intento, que no es otro que dar en una
pequeñamemoria razonada, alguna idea y noticia de lo que son nuestras IslasFilipinas, con el
laudable objeto de que en mi memoria y gratosrecuerdos de aquellas Islas, vean sus habitantes
todos mi gratitud ydeseos de contribuir á su prosperidad, por la que meinteresaré siempre mas
de lo que puedo encarecer.
Como una prueba la mas esplícita de lo dicho,recordaré al Gobierno, á los españoles todos,
ennombre de mis amigos de Ultramar, que la constante y acrisolada lealtadde las Islas
Filipinas, no desmentida hasta hoy en manera alguna, sinembargo de las diversas y terribles
oscilaciones políticasporque ha pasado la Península en lo que llevamos del presentesiglo, es
acreedora á toda la consideracion del ilustradoGobierno que hoy rije los destinos de la patria, y
á la atencionde los Cuerpos colejisladores, para que cuando sea llegado el caso deentrar en la
discusion de las leyes especiales porque deben gobernarseaquellas provincias, prevaleciendo
solo los deseos de hacerlas felices,de mejorar su suerte y condicion, se llegue al término
deseado,y se las facilite el desarrollo de su prosperidad por los medios masbreves y sencillos.
Tales son mis principales deseos, y creyendo puedoen algun modo contribuir ilustrando la
opinion de cuantos no sepan loque son nuestras Filipinas, me he decidido á coordinar
algunosapuntes y notas que en ratos de ocio redacté en otros dias sobrereformas útiles que
pueden y deben hacerse en Filipinas para ellogro de objetos tan interesantes, como son
procurar su fomento yprosperidad.
Remove