Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
En aquel instante entró la hermana Luisa, aquella monja castigada por suvanidad, y
se puso de rodillas; pero ni el más leve soplo de rubor pasópor su rostro. La
costumbre de ejecutar tales actos los priva de todomérito.
Siguió la conversación versando sobre fiestas, novenas que sepreparaban, la marcha
del vicario que iba nombrado canónigo de lacatedral, la persona que le sustituiría,
etcétera. Insensiblementetodas fueron bajando el tono de la voz hasta convertirse en
un cuchicheomonótono y triste. Más que de enhorabuena parecía una visita de
pésame.Continuábase alabando el valor de María y su virtud. ¡Ay Dios mío,
elconsiderar que está una encerrada para siempre y llevando una vida detanto
trabajo!...
La superiora, mirando para ella, exclamaba con cierta sonrisilla no
muytranquilizadora:
—¡Pobrecita!, ¡pobrecita!
Mas la joven, volviéndose con uno de esos arranques graciosos tanpropios de su
carácter, respondía:
—¡Riquita!, ¡riquita! digo yo, madre.
Poco a poco los muchachos se habían ido acercando a las muchachas, y sinrespetar
lo sagrado del recinto ni hacer caso de las cruces severascolgadas de los muros,
comenzaban a decirse cositas más o menospicarescas al oído:—¿Cuándo sigue usted
el ejemplo, Fulanita? La verdades que si todas ustedes hiciesen lo mismo, ¡qué sería
de nosotros!—Puesno dejaría usted de estar linda con el hábito.—Oiga usted,
Amparito, siusted se metiese monja, yo quisiera ser vicario.—Pues yo quisiera
queusted fuese un poco más formal, Suárez.—¡Cuántos ratos de compañíahabía de
hacerle!... Lo peor es la reja... ¿No se quita la reja para elvicario?...—Calle usted,
malvado; mire que es pecado hablar así en estesitio.
Rosarito y su novio se habían apoderado de un rincón y se comían con losojos,
diciéndose sólo de vez en cuando alguna palabra insignificante quela inflexión de la
voz y el temblor de los labios hacían subir a lacategoría de sentencia sublime. Sólo las
viejas y algunas chicas que nohabían logrado emparejarse, seguían charlando con las
monjas. Al fin, lasuperiora se levantó de la silla y María siguió su ejemplo.
XVI
EL SUEÑO DEL MARQUÉS DE PEÑALTA
El traslado del joven teniente de artillería Ricardo de Peñalta noacababa de llegar.
Se había solicitado quince días antes de la toma dehábito de la señorita de Elorza. Era
ya pasado un mes desde la ruidosaceremonia... y nada. Los personajes influyentes que
 
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.