Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
silenciosamente a su lado. Pero él, como si presintieraun nuevo dolor, no le preguntó
nada, no le dijo nada. Contentose conapretarle la mano y cerró de nuevo los ojos.
—Papá—pronunció la joven después de largo rato de silencio—, hemospadecido
una desgracia inmensa, una de esas desgracias que hacenlevantar los ojos al cielo
hasta a los más descreídos en demanda deconsuelo. Sólo Dios tiene la clave de ellas,
conoce su porqué y sabeenderezarlas a un resultado ventajoso para nosotros. Esta
desgracia meha afianzado en una resolución que hace ya algún tiempo tenía tomada:
lade consagrarme a Dios para siempre... Conozco por mil señales que Él mellama, y
sería en verdad muy ingrata si no atendiese a su llamamiento...Yo no sirvo para el
mundo... Todas sus diversiones me causan tedio; así,pues, no hago ningún sacrificio
encerrándome en un convento... Además,desde allí puedo mejor pedir por vosotros y
seros más útil que aquí...La idea de matrimonio, que tú me has insinuado, repugna a
mi corazón, enel cual ha echado por fortuna raíces otro amor más puro, que
esinmortal... Esta resolución no debe cogerte de sorpresa... Yo creo queno debes
sentirla... En este momento solemne en que la desgracia pesasobre ti tal vez te servirá
de consuelo el saber que vas a tener unahija asegurada de todo engaño, de toda
traición, que vive felizsirviendo a su Dios y pidiendo por vosotros...
María había hablado deteniéndose a menudo como si esperase que su padrela
interrumpiera. Pero concluyó y aun transcurrió un largo intervalo desilencio sin que
aquél se acordase de despegar los labios. Al fin lajoven le preguntó tímidamente:
—¿No me dices nada, papá?
—Nada—repuso éste sin mirarla.
—¿Pero me das tu consentimiento para poner por obra mi propósito?
—Sí.
—¡Oh, ya lo sabía!... Tú eres muy bueno... y bastante piadoso... Tú noeres como
otros padres ciegos que prefieren entregar sus hijas a lospeligros del mundo a dejarlas
para siempre esclavas de Señor, recogidasen una santa casa... Gracias, papá, gracias...
Yo temía, la verdad,temía que no te pareciese bien mi resolución... Pero Dios te ha
tocadoen el corazón... Ahora te dejo... me está esperando Marta... Adiós,papá...
déjame darte un beso... Adiós.
Y la puerta tornó a abrirse y cerrarse suavemente. El señor de Elorzacontinuó
inmóvil, en la misma postura que le había dejado su hija,sentado, con las manos
enlazadas y la cabeza inclinada sobre el pecho.
El cuarto quedó en tinieblas. Los ruidos de lo exterior se fueronapagando
lentamente. Un dolor inmenso, agudo, cruel palpitaba sólo enaquella estancia, y unos

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.