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Gatsby
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Los oficiales del consejo, comprendiendo que aquello era dar unacampanada sin
resultado alguno, se lo hicieron presente al gobernador envoz baja, y éste un poco
calmado también lo comprendió.
—Tienen ustedes razón—dijo en voz alta—. Todas las noticias que estachica puede
dar las conocemos nosotros, y algunas más. No quiero queesos papeluchos carlistas
digan que nos hemos ensañado con una mujer...Oiga usted, ordenanza, vea usted si
anda por ahí el padre de esta joveny hágale usted entrar.
A los pocos instantes entró don Mariano.
—Me veo en el caso de decirle a usted, señor de Elorza—manifestó elgeneral
encarándose con él—, que tiene usted una niña muy mal educada,y que gracias a que
no figura usted como carlista y a nuestrabenevolencia, no adoptamos con ella las
medidas de rigor que merece porsu atrevimiento. Puede usted llevársela cuando
quiera a casa,respondiéndonos antes de que no volverá a meterse directa
niindirectamente en conspiraciones o en cosa que lo valga..., ¿estamos?...Cuide usted
más de ella si no quiere exponerse a disgustos mayores y nola deje andar tan suelta
como hasta ahora.
Faltó poco para que don Mariano lo echase todo a rodar, lanzando algúninsulto a la
cara de aquel soldadote; pero las amarguras que desde lanoche anterior venía
padeciendo le tenían muy abatido. Por otra parte,temió comprometer gravemente la
situación de su hija, y viéndola libreno quiso perderla de nuevo. Reservándose, pues,
in pectore, paratiempos mejores el derecho de exigir al gobernador cumplida
satisfacciónde sus groseras palabras, dio la caución que se le pedía y
salióinmediatamente de la sala y del cuartel con María, yendo a alojarse acasa de unos
parientes. Por la tarde se trasladaron a Nieva, llegando asu casa cuando ya cerraba la
noche.
XIV
PÁLIDA MORS
Cuando se detuvo el carruaje, don Mariano conoció en el rostro delcriado que salió
a abrir la portezuela que nada halagüeño había acaecidoen su ausencia.
—¿La señora...?—preguntó con sobresalto.
—La señora se encuentra en cama.
—¡Oh, debía suponerlo!... ¡Cómo había de tener fuerzas la pobre pararesistir este
golpe!
 
 

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