Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
arte a la medicina en vez de ciencia: es unaopinión particular mía que estoy dispuesto
a sostener contra cualquiera,lo mismo en privado que en público. La medicina, a mi
juicio, no es otracosa todavía que una profesión empírica, puramente empírica. Repito
quees una opinión particular y que, como tal, la expongo; pero abrigo laconfianza de
que será muy pronto una verdad universalmente aceptada.
—La verdad es, Isidorito, que a mí no acaba de entenderme. Anteayerpasé todo el
día con un ruido en la cabeza, como si estuviese tocandodentro de ella una banda de
tambores. Al mismo tiempo esta rodillaizquierda se me había inflamado de tal modo
que no pude ir siquieradesde mi cuarto al comedor. Le mandé recado a don Máximo,
y hasta eloscurecer no vino. Le digo a usted que pasé un día cruel, y que si nohubiera
sido por unos parches de sebo, que a medianoche me puso mi hijaMarta en las sienes,
me hubiese muerto sin remedio, porque don Máximo notuvo por conveniente mandar
encender luz siquiera para verme.
—Lo que usted indica corrobora más y más mi aserto. Vea usted cómo losremedios
caseros, administrados sin otro discernimiento que el quecomunica la rutina, por los
resultados obtenidos en una larga serie decasos, obran a veces sobre el organismo de
modo más favorable que unamedicación científica. No acaece otro tanto en nuestra
profesión,señora, donde todos los casos que puedan ocurrir están de
antemanoprevistos por las leyes o por la jurisprudencia elevada a la categoríade ley.
No hay un solo litigio que no tenga ya su resolución adecuada enlos códigos civiles,
ni puede cometerse absolutamente ningún delito ofalta que no esté comprendido en
algún artículo del Código penal. Y paraque jamás pueda quedar nada al libre arbitrio
de los tribunales (exceptola interpretación usual), tenemos como derecho supletorio el
canónico,que es un abundante venero de reglas de conducta, aunque basadas
todasellas principalmente en la equidad.
—Cierto, cierto, Isidorito. Los médicos no entienden absolutamente unapalabra. Si
yo pudiese meter en frascos otra vez las medicinas que hetomado, podía muy bien
abrir botica. Ya ve usted que estoy como elprimer día... ¡Lo mismo que el primer
día!..., sin adelantar un pasosiquiera... Dios me concede mucha resignación, que si
no... Mire usted,ayer estuve regularmente, pero lo que es hoy, por ser día de mi
santo,me encuentro fatal, fatal... Un desasosiego en todo el cuerpo..., unhormigueo en
las piernas..., un ruido en los oídos... Usted, que tienetanto talento, ¿no sabría lo que
es este ruido en los oídos?
—Señora, yo creo..., ejem..., que esa enfermedad obedece a un estadopuramente
nervioso... Las alteraciones nerviosas son tan variadas yextrañas..., ejem..., que no es
posible someterlas a principios fijos,sino más bien conviene no sentar ninguna regla y
estudiarlas en detalle,o sea cada una de por sí.

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.