D. ARMANDO PALACIO VALDÉS
II.—El sarao de los señores de Elorza 17 III.—La novena del Sagrado Corazón de Jesús 39 IV.—De cómo el marqués de Peñalta fue convertido en duque de Turingia 59 VIII.—Como ustedes gusten IX.—Excursión al Moral y a la Isla XIII.—En que se narran los trabajos de una virgen cristiana XVI.—El sueño del marqués de Peñalta No está fundado el libro, que hoy tengo el honor de ofrecer al público,sobre hechos
usuales y corrientes, ni se narran en él sucesos queestemos avezados a presenciar
todos los días. Tal vez por ello se leacuse de falso o inverosímil y se le juzgue como
un producto de lafantasía lejano de toda realidad. Me someto y resigno de antemano
aestas censuras, reservándome el derecho de protestar interiormente, yaque no de
público, contra la injusticia de tal acusación. Porque—lo hede decir, aunque perezca
mi gloria de inventor—todos los hechosfundamentales de esta novela se han
efectuado. El autor no hizo más querelacionarlos y darles unidad.
Tengo la presunción de creer, por lo tanto, que aunque Marta y Maríano sea una
novela bella, es una novela realista. Sé que elrealismo—actualmente llamado


































