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Mare Nostrum

Todo lo que daba placer á sus gustos lo hacía remontar á los
buenostiempos de la dominación del Mediterráneo por la marina
catalana. Un díaofreció á Ulises un vino dulce y perfumado.
—Es malvasía. Las primeras cepas las trajeron los
almogávares deGrecia.
Luego dijo, para halagar al muchacho:
—Vecino de Valencia fué Ramón Muntaner, el que escribió la
expediciónde catalanes y aragoneses á Constantinopla.
Se entusiasmaba con el recuerdo de esta novelesca aventura, la
másinaudita de la Historia, admirando de paso al almogávar
cronista, Homerorudo en el contar, Ulises y Néstor en el
consejo, Aquiles en la duraacción.
La impaciencia de doña Cristina por reunirse con su marido y
devolverlelas comodidades de una casa bien gobernada arrancó
á Ulises de esta vidade la costa.
Durante varios años no vió otro mar que el del golfo
valenciano. Elnotario se opuso con diversos pretextos á que el
médico se llevase otravez á su sobrino. Y el Tritón menudeó los
viajes á Valencia,arrostrando todos los inconvenientes y peligros
de estas aventurasterrestres, á impulsos de su desorientada
paternidad de célibe.
El y Labarta, al ocuparse del porvenir de Ulises, tomaban
cierto aire debondadosos regentes encargados del gobierno de
un pequeño príncipe. Elmuchacho parecía pertenecerles á ellos
más que al padre. Sus estudios ysu futuro destino ocupaban las
conversaciones de sobremesa cuando elmédico estaba en la
ciudad.
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