Read The Great
Gatsby
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—Señorita....
—No me engañe usted también recalcó el también. Usted se ha criado enmi casa, Julián, y
para mí es usted como de la familia. Aquí no cuentocon otro amigo. Aconséjeme.
—Señorita—exclamó el capellán con fuego—, quisiera librarla de todos losdisgustos que
pueda tener en el mundo, aunque me costase sangre de lasvenas.
—O esa mujer se casa y se va—pronunció Nucha—, o....
Interrumpió aquí la frase. Hay momentos críticos en que la menteacaricia dos o tres
soluciones violentísimas, extremas, y la lengua, máscobarde, no se atreve a formularlas.
—Pero, señorita Marcelina, no se mate así—porfió Julián—. Sonfiguraciones, señorita,
figuraciones.
Ella le tomó las manos entre las suyas, que ardían.
—Dígale usted a mi marido que la eche, Julián. ¡Por amor de Dios y sumadre santísima!
El contacto de aquellas palmas febriles, la súplica, turbaron alcapellán de un modo
inexplicable, y sin reflexionar exclamó:
—¡Tantas veces se lo he dicho!
—¡Ve usted!—repuso ella, sacudiendo la cabeza y cruzando las manos.
Enmudecieron. En la campiña se oía el ronco graznido de los cuervos;tras el biombo, la niña
lloriqueaba, inconsolable. Nucha se estremeciódos o tres veces. Por último articuló dando con
los nudillos en losvidrios de la ventana:
—Entonces seré yo....
El capellán murmuró como si rezase:
—Señorita.... Por Dios.... No se revuelva la cabeza.... Déjese de eso....
La señora de Moscoso cerró los ojos y apoyó la faz en los vidrios de laventana. Procuraba
contenerse: la energía y serenidad de su carácterquerían salir a flote en tan deshecha tempestad.
Pero agitaba sushombros un temblor, que delataba la tiranía del sistema nervioso sobresu
debilitado organismo. El temblor, por fin, fue disminuyendo ycesando.... Nucha se volvió, con
los ojos secos y los nervios domados ya.
Poco después sufrió una metamorfosis el vivir entumecido y soñoliento delos Pazos. Entró allí
cierta hechicera más poderosa que la señora Maríala Sabia: la política, si tal nombre merece el
enredijo de intrigas ymiserias que en las aldeas lo recibe. Por todas partes cubre el manto dela
 

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