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Gatsby
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(Gran agitación entre los asistentes.)
ELSA.—¡Enrique! ¡Espectro querido de los labios ardientes! ¡Voy areunirme
contigo, amado mío!
(Cae muerta.)
VALDEMAR.—No eres un padre; eres una bestia feroz. Coged a ese monstruoy
encadenadle. ¡Como una fiera, se lo llevaremos enjaulado al emperador!¡Prended
fuego por los cuatro costados a ese castillo maldito! ¡Que noquede nada de este nido
lúgubre! ¡Que la inmensa hoguera se eleve, enmedia de la obscura noche, a los cielos!
¡Así festejaremos tu boda,duque Enrique, desgraciado amigo!
TELÓN
CRISTIANOS
La nieve caía tras los cristales; pero en el gran edificio del tribunalhacía calor.
Había mucha gente, y los que frecuentaban el tribunal encumplimiento de su deber—
como, por ejemplo, los reporterosjudiciales—se hallaban allí muy a gusto.
Encontrábanse con susdesconocidos; como en el teatro, asistían diariamente a
larepresentación de dramas—llamados por los reporteros «dramasjudiciales»—. Era
agradable ver al público, oír el ruido de las vocesen los corredores, mezclarse con
aquella multitud agitada.
El buffet estaba muy animado. Lo alumbraba ya la luz eléctrica, ysobre el mostrador
veíanse cosas muy apetitosas. El público se agolpabajunto al mostrador, y charlaba,
comiendo y bebiendo. Los rostrosmelancólicos que se veían a veces no turbaban la
alegría general: alcontrario, son precisos con harta frecuencia para hacer más
pintorescosel cuadro, sobre todo en lugares donde se representan dramas.
Todoscontaban que en una de las salas del tribunal acababa de suicidarse unacusado;
se oía ruido de cadenas y de fusiles. Un dulce calor reinaba entodo el edificio, y se
estaba allí divinamente.
En una de las salas, la animación era grandísima: un proceso pintorescoatraía
mucha gente. Los jueces, los jurados, los abogados estaban ya ensus puestos. Un
reportero, mientras llegaban sus demás colegas, disponíaante él las cuartillas y
examinaba muy contento la sala. El presidentedel tribunal, un hombre grueso, de
rostro vulgar y bigotes blancos,pasaba revista presuroso y con voz monótona, a los
testigos.
 
 

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