Not a member?     Existing members login below:

Los Espectros-- Novelas Breves

vez en cuando a llorar a sus anchas, y que, paraocultar las huellas del llanto, se ponía
tantos polvos que sedesprendían de su faz en tanta abundancia como la harina de una
piedrade molino.
Durante la cena todos felicitaban al novio y brindaban en honor suyo. Elpropio
subjefe, que se había excedido un poco en la bebida, le dirigióuna pregunta algo
turbadora:
—¿Podría usted decirme de qué color serán los niños?
—¡Serán a rayas!—observó Polsikov.
—¿Cómo a rayas?—exclamaron, asombrados, los asistentes.
—Muy sencillo: una raya blanca, otra negra; una raya blanca, otranegra... Como las
cebras—explicó Polsikov, a quien le inspiraba granlástima su desgraciado amigo.
—¡No, no es posible!—exclamó Kotelnikov, poniéndose muy pálido.
Nastenka no podía ya contener las lágrimas, y, sollozando, huyó a sucuarto,
llenando de emoción a los asistentes.
Durante dos años, Kotelnikov pareció el hombre más feliz de la tierra, ydaba gusto
verle. Hasta fue recibido un día con su mujer por el propiodirector. Cuando llegó a ser
padre de un hijo se le dio, a modo desubsidio, una suma bastante crecida, y se le
ascendió.
El hijo no era a rayas. Tenía un tinte ligeramente gris, más bien colorde oliva.
Kotelnikov decía a todos que estaba encantado con su mujer ycon su hijo; pero nunca
se daba prisa en volver a casa, y, cuandovolvía, se detenía largo rato ante la puerta.
Cuando su mujer salía aabrirle y le enseñaba su dentadura, semejante al teclado de un
piano, ylo blanco de sus ojos, grande como un plato, cuando se estrechaba contraél, el
pobre experimentaba una repulsión invencible y pensaba, con undolor cruel, en los
seres dichosos que tenían mujeres blancas y niñosblancos.
—¡Querida mía!—decía.
Y a instancias de su mujer se dirigía a la habitación donde estaba suhijo. No podía
ver a aquel niño de labios gruesos, gris como el asfalto;pero lo cogía en brazos y
procuraba simular que se le caía la baba,combatiendo con gran trabajo la tentación de
tirarlo al suelo.
Tras no pocas vacilaciones, escribió a su madre noticiándole sumatrimonio, y, con
gran asombro, recibió una respuesta alegre. Tambiénella estaba satisfecha de que su
hijo fuera un hombre tan original y deque el propio director hubiera sido su padrino.
Remove