Not a member?     Existing members login below:

Liette

Después, ya muchachita de cabello menos largo y trajes menos cortos,apoyándose
en el brazo de papá (pues ya le da el brazo). Y la niña seestira toda gloriosa, sin notar
las miradas de admiración de losoficiales al hacer el saludo militar.
Pero papá las nota y sonríe, halagado en su orgullo paternal.
El oficial está orgulloso de su hija, pero ¡cuánto más lo está la hijade su padre!...
Comandante a los treinta y ocho años, pronto coronel, general acaso...¡Y quién sabe
si irá a recoger del otro lado del Rhin el «bastón» que yano brota en tierra francesa!
«¡Señor Mariscal!»
¿Por qué no? ¿Dónde se detienen los sueños de una cabeza de dieciséisaños?
Después la brusca parada en vísperas de ascender a coronel; la parálisisa
consecuencia de una insolación que venció al brillante oficial, a él,a quien las balas
enemigas habían dejado en pie.
Después la despedida al regimiento, a la vida activa y brillante, elretiro, la
enfermedad, la miseria...
Raynal no tenía más que su sueldo. Se había casado con una criolla sinfortuna, que
tenía apenas el dote reglamentario, pero de gustos deduquesa, de muy hermosos ojos
y de cerebro de pájaro.
Coqueta, gastadora e incapaz de una idea seria, era un lindo juguete,gracioso y
seductor en alto grado, pero tan poco hecho para las luchasde la vida como una
figurita de Sajonia.
Acostumbrada a descansar en su marido para todos los cuidadosmateriales, no
pensó siquiera en tomar el timón en la mano y dejó que elbarco privado de su capitán
se fuese a pique.
El enfermo tiró dos largos años, el tiempo necesario para agotar losúltimos
recursos, y sucumbió más a la angustia mortal que le dominabaante el porvenir de las
personas queridas que al sufrimiento físico.
Consoló a su mujer desesperada y casi loca, sonrió a su hija, queocultaba
silenciosamente las lágrimas y, murmurando una vez más, comocuando era pequeña,
«¡Valor Liette!,» expiró.
¡Liette iba a tener necesidad de valor!
Por fortuna, era valiente y, sin debilidad ni indecisión, hizo frente ala desgracia.
Dejando a su madre lamentarse inútilmente o mecerse en peligrosasquimeras, puso
sin tardar manos a la obra, apeló a sus relaciones,multiplicó los pasos, pidió poco para
Remove