Las gavetas sexuales de los costarricenses Jacobo Schifter Sikora
La literatura que se enmarca como construccionista es vasta y los principios básicos de la teoría
son concebidos o aceptados de manera diferente. No obstante, es posible analizar algunos puntos
de convergencia.
Los construccionistas sociales concuerdan, en primera instancia, en que el ejercicio de la
sexualidad no es una función natural, sino que está mediatizada por factores históricos y
culturales (Vance, 1991). La teoría biologista del instinto, que propone una base principalmente
genética para explicar las conductas, es rechazada. Es decir, se ataca la idea de que los instintos
determinan formas particulares de comportamiento (el instinto maternal en la mujer, por
ejemplo). Esto es así ya que para cada instinto asumido se encontró, principalmente por medio
del estudio en otras culturas, mucha evidencia de conductas contrarias a las esperadas (mujeres
que voluntariamente no tienen hijos, hombres que muestran características vistas como
femeninas en Occidente) (Laumann, Gagnon y Michael, 1994). Otras teorías, como la del
impulso o la libido (Lauman, Gagnon y Michael, 1994: p. 7-10) corrieron igual suerte y fue así,
que ante muchas de las explicaciones biologistas de la conducta se propuso que la explicación de
lo sexual debe hacerse concibiendo un sistema social que transforma, adapta y organiza al
individuo en una cultura y período determinado.
Otro aspecto donde se converge es en el que establece que los actos sexuales físicamente
idénticos pueden tener significados subjetivos o una significancia social diferente, dependiendo
de cómo son definidos y entendidos en diferentes culturas y períodos históricos (Vance, 1991).
Para Gagnon, no existen similitudes entre el significado de la conducta sexual entre individuos
de distintas eras históricas o de diferentes marcos culturales. En otras palabras, debido a que los
actos sexuales no tienen un significado social universal, la relación entre actos sexuales y
significados sexuales no es fija (Gagnon, 1984). Los ritos religiosos homosexuales de las
religiones paganas no eran vistos como parte de una sexualidad fuera de lo normal. La sodomía
en el período medieval era severamente condenada, pero no implicaba una división de la
población por orientación sexual. Cualquier hombre podía incurrir en ella y hacerlo con una
mujer, hombre o bestia. Nadie era tachado como Ahomosexual@ antes del siglo XIX por
practicarla (Weeks, 1984).
El construccionismo explica, al respecto, que las culturas construyen categorías, esquemas y
nombres diferentes para encuadrar las experiencias sexuales y afectivas. Esto, con el objeto de
influir en la subjetividad, en el comportamiento individual, en la organización social y en el
significado de la experiencia sexual (Vance, 1991).
Para los construccionistas, hasta el mismo placer físico está mediatizado por la cultura. El
examen de mamas, por ejemplo, para detectar el cáncer de pecho, o el ginecológico, se practica
con técnicas similares a los actos sexuales, pero debido al contexto distinto en que se realiza, no