sobre otra astilla del mismo tronco, entraron en lacristiandad
como tropilla de lobos en rebaño de carneros, y la coparondesde
el Asia Menor, el Egipto y el África Septentrional hasta
másadentro de los Pirineos, el Austria y la Polonia, donde
fueron detenidospor un resto de energía humana, salvado de la
inundación deprovidencialismo en aquellas poblaciones del
noroeste, que tenían en elculto aborigen de la virilidad
individual sobre la fe en sí mismos, lalevadura del espíritu
práctico, del que retoñaron, más tarde, losingredientes del self
government, el self help y el self control,primeros brotes de
capacidad humana para la vida humana por iniciativahumana,
que hicieron pasar a la Holanda y la Inglaterra en el siglo XVIIel
imperio del mundo que fue en el XVI de la España, doblemente
entecadapor los ocho siglos de fatalismo musulmán y católico a
la vez, sobre lafe en el auxilio de Jesús y de Mahoma y los
cuatro subsiguientes defatalismo católico puro, sobre la
confianza en el auxilio de la virgen yde los santos tutelares.
EL ALFARERO Y LOS CANTAROS
"La teología cristiana, en sus principales caracteres, fue
desenvueltadurante el período más calamitoso que haya
atravesado la especie humanaen los tiempos históricos, dice
Cotter Morison en su magistral Serviceof Man. La decadencia y
caída del imperio romano sigue siendo la másgrande catástrofe
conocida; la muerte paulatina del antiguo mundodilatada por
cinco siglos. Todo mal afligió a la humanidad en aquelterrible
tiempo: poder arbitrario, el más cruel y exento
deremordimientos; un fisco triturante, que al fin exterminó la
riqueza;pestilencias, que llegaron a ser endémicas y despoblaron
provinciasenteras, y, para coronarlo todo, una serie de
invasiones de hordasbárbaras que pasaron sobre los países como
