Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
para realizar la misma empresa, senecesitan sesenta pesetas, por lo menos. No es que
el coste del calzadohaya aumentado, aunque tal crean los profanos en cuestiones
económicas.No. Es que la peseta ha perdido su capacidad adquisitiva.
Los profanos en cuestiones económicas pueden decir que esto es igual, y,en efecto,
es igual. Es igual prácticamente; pero, ¿y la teoría?
Por mi parte, cuando yo creía que los alquileres estaban muy caros, meresignaba a
vivir en un piso deficiente; pero desde que sé que losalquileres no han sufrido
aumento alguno de precio, mi resignación esimposible. ¿Cómo voy a resignarme a
pagar muy cara una casa que,teóricamente, es muy barata? ¿Cómo voy a resignarme a
que mis pesetashayan perdido su capacidad adquisitiva?
El caso es que, con una peseta, yo sigo adquiriendo diez perras gordassiempre que
quiero. La capacidad adquisitiva de las pesetas, conrespecto a las perras gordas, es la
misma de siempre, y, con respecto alas monedas extranjeras, es mucho mayor de lo
que haya podido serlonunca. Con una peseta se adquieren hoy numerosos marcos,
abundantescoronas y liras a profusión. Patatas, en cambio, se adquierenpoquísimas.
La peseta ha perdido su capacidad adquisitiva, peroúnicamente para las cosas, lo que
equivale a afirmar que es todo eldinero el que ha perdido capacidad de adquirir.
¡Y el partido socialista protesta!... Indudablemente, no existe ennuestra política otro
partido tan burgués. ¿De qué se trata, señores,más que de que el dinero pierda su
capacidad adquisitiva? Antes, con laspesetas se compraban patatas. Ahora, con las
patatas hay ya quien sededica a acaparar pesetas. Y, dentro de poco, en vez de
pesetas, loshombres utilizarán para sus transacciones patatas, chorizos, rodajas
desalchichón y cigarrillos de cincuenta.
XV
ESCULTURA KODAK
EN cierta avenida del Retiro hay un grupo escultórico dedicado a D.Ramón de
Campoamor. El público, generalmente, lo contempla conadmiración, y esto es muy
lógico. ¿Para qué son los monumentos más quepara admirarlos?
—¡Qué naturalidad!—le oí decir un día a una señora en presencia deaquellas
figuras—. ¡Parece que están hablando!
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.