—Lo que sabéis basta á mi propósito. Quisiera que desde mañanadedicáseis un par
de horas diarias á instruir en lo posible á mi nietaConstanza, que bien lo necesita y no
gusta de estudios. No parece sinoque aprendió á leer para devorar novelas
sentimentales é inútiles ótrovas insulsas. El padre Cristóbal viene del priorato á
enseñarle loque puede, pero no sólo es muy anciano sino que su discípula lo domina
ypoco provecho saca de sus conferencias con el buen padre. Con ella y conLuisa y
Dorotea de Pierpont, doncellas de buena familia que con nosotrosresiden, formaréis
una pequeña clase. Hasta mañana.
Así se vió Roger convertido no sólo en escudero del barón León de Morel,futuro
capitán de la Guardia Blanca, sino en maestro de tres noblesdoncellas, cargo este
último en que jamás soñara. Pensando en ello ygozoso del cambio ocurrido en su
suerte, resolvió no omitir por su parteesfuerzo alguno para complacer á sus
bienhechores.
CAPÍTULO XII
DE CÓMO ROGER APRENDIÓ MÁS DE LO QUE ÉL PODÍA ENSEÑAR
EN todo el sur de Inglaterra comenzaron simultáneamente y con gran vigorlos
preparativos de guerra. Las nuevas que Simón y otros emisarios delos jefes del
ejército en Francia habían llevado á la corte y á loscastillos del reino fueron recibidas
con entusiasmo por nobles ysoldados, para quienes una nueva campaña en tierra ajena
significabagloria y provecho. Seis años de paz tenían impacientes á millares
deveteranos que habían participado en las jornadas de Crécy, Nogent yPoitiers y para
quienes no existía perspectiva más risueña que la deinvadir el territorio de Francia ó
España, mandados por el hijo de susoberano, el famoso Príncipe Negro; y de uno á
otro mar sólo se hablabade aprestos bélicos, de reclutamientos y de concentración de
fuerzas enlos puntos de antemano señalados.
Cada villa, cada aldea preparó y facilitó su contingente sin tardanza, yen todo aquel
otoño y parte del siguiente invierno se oyó de continuopor los caminos el toque de los
clarines, el trotar de los caballos y elpaso acompasado de los infantes, arqueros,
ballesteros y hombres dearmas, ya en compañías organizadas ya en grupos aislados,
que de todaspartes se dirigían á éste ó aquel castillo ó puerto.
El antiguo y populoso condado de Hanson fué de los primeros en responderal
llamamiento con gran golpe de soldados. Al norte ondeaban losestandartes de los
señores de Brocas y Roche, el primero con la cortadacabeza de sarraceno en el centro
del escudo y el segundo con elhistórico castillo rojo de la casa de Roche, seguidos
ambos pornumerosos combatientes. Los vasallos de Embrún en el este y los
delpotentado Juan de Montague en el oeste se unieron en pocas semanas á lasfuerzas
levantadas por los señores de Bruin, Liscombe, Oliver de Buitróny Bruce, procedentes
de Andover, Arlesford, Chester y York y marcharonal sur, en dirección de
Southampton. Pero el más nutrido y brillantecontingente del condado fué el que se
