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Gatsby
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al decirlo miraba con admiración á la ruborosaTita—pero fuerza es volver á nuestra
posada y eso antes de que á ellaregrese el señor de Morel.
Renovaron Pisano y su hija las demostraciones de gratitud, prometieronlos
escuderos repetir tan grata visita y habiendo cesado la lluvia, sedirigieron éstos de la
calle del Rey, donde vivía el artista italiano, ála de los Apóstoles, en cuya esquina
ostentaba su muestra la Hosteríade la Media Luna.
CAPÍTULO XXII
UNA NOCHE DE HOLGORIO EN "LA ROSA DE AQUITANIA"
—¿HAS visto cara más hermosa, Roger? preguntó Gualtero apenas seapartaron de
la puerta de Pisano. ¡Qué ojos, qué perfil divino!
—No puedo negar que es bella. ¿Pues y aquel color moreno de lasmejillas y los
negrísimos rizos que circundan el óvalo perfecto de lacara?
—¿Dónde me dejas los ojos? De mirada tan clara y tan profunda á la vez;tan
inocentes al par que tan expresivos....
—Si algún pero se le puede poner está en la barba.
—Pues no lo he notado....
—Graciosamente cortada, eso sí.
—Una barbilla preciosa, Roger.
—Sin embargo ¿no te parece que el conjunto hubiera ganado bastante conmedio
palmo más de bien poblada barba?
—¡Ave María Purísima! Pero ¿de dónde has sacado tú que Tita tengabarbas?
—¿Tita? ¿Quién habla de ella?
—¿Pues de quién demonios estás hablando?
—De la magnífica figura destinada á la iglesia de San Remo, ¿norecuerdas?
Aquella cabeza de santo....
—¡Anda, anda! exclamó Gualtero riéndose. Miren con lo que nos saleahora. Tú sí
que eres un menjurje de vándalo, normando, alano y perromoro, como nos llamaba á
los ingleses el buen Pisano. ¿Quién se acuerdade cuadros ni pinturas cuando se tiene
delante un ángel del cielo,hechura del mismo Dios, como la incomparable Tita?
¡Quién va!
—Me manda el sargento Simón, dijo un arquero acercándoselesapresuradamente,
para deciros que el señor barón ha resuelto pasar lanoche en el alojamiento del
canciller de Chandos y no necesitarávuestros servicios. Simón está en esa taberna con
algunos camaradas ydice que si quisierais trincar con nosotros....
—Á fe mía, dijo riéndose Gualtero, que con sus cantos y gritos hacenbastante
algazara para anunciar su presencia sin necesidad de guías niemisarios. ¡Adelante!
 

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