Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
—Á ver, Simón, tres arqueros, los mejores que tengas, ordenó el barón;que elijan
los arcos más poderosos que haya á mano y den una lección álos artilleros apenas
crean que no perderán sus flechas.
—¡Arnoldo, Renato y Jaime, á popa! exclamó enseguida el veterano. Unasangría al
primer babieca que toque aquel pedrero. Trescientos cincuentapasos, á lo sumo.
Arnoldo, hijo mío, tú el primero y á ver si te luces.¿Ves el canalla aquel con la gorra
roja? Pues á ensartarlo, antes de quedisparen.
Los tres arqueros nombrados, fija la mirada en la proa del barcoenemigo, tendían
lentamente la cuerda de sus enormes arcos, sin cuidarseya de si los veían ó no los
piratas. El numeroso grupo que éstosformaban se había apartado del pedrero, dejando
solos junto á él á doshombres encargados de dispararlo. El de la gorra roja se inclinó
paraapuntar, abrió los brazos y cayó de bruces con una flecha clavada en elcostado.
Casi en el mismo instante recibió el otro pirata un dardo en lagarganta y otro en una
pierna y quedó retorciéndose sobre cubierta.
Al grito de furor de los piratas respondieron las carcajadas de losarqueros.
—¡Bien, muchachos! gritó Simón. Pero ocultaos de nuevo tras la borda,porque veo
que han resuelto aprovechar la lección y tienden red de mallapara protegerse contra
nuestras flechas. Que nadie asome. No tardaremosen oir silbar las piedras de esos
jayanes.
CAPÍTULO XVI
DEL COMBATE ENTRE EL GALEÓN AMARILLO Y LOS DOS PIRATAS.
EL supuesto barco mercante y sus dos perseguidores se dirigíanrápidamente hacia el
oeste, dejando al norte la costa de San Albano. Nose divisaba otra vela en todo el
horizonte. Roger permanecía cerca deltimón, mirando las galeras enemigas y
recibiendo de lleno en el rostrola fuerte brisa del mar que agitaba su rizado cabello
rubio. Dignodescendiente de tantos famosos guerreros sajones, su corazón latía
conviolencia y hubiera deseado llegar á las manos con los piratas sin mástardanza.
De pronto le pareció que una voz ronca le hablaba al oído, y
volviéndoseprontamente dirigió al timonel una mirada interrogadora. El
marino,sonriente, señaló con el pie una gruesa saeta clavada profundamente enun
tablón á tres pasos de la cabeza de Roger. Pocos segundos después eltimonel cayó de
bruces y Roger vió en su espalda el asta ensangrentadade otra flecha. Inclinóse para
levantar al infeliz y oyó el ruido de losdardos que caían á bordo, semejante al que
produce la lluvia de otoñosobre las hojas secas del bosque.
—¡Redes de malla á popa! ordenó el barón.
—¡Y otro hombre al timón! dijo imperiosamente el capitán.
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.