de un modo vago el asunto quetanto había hecho reír al
señor Director. Por encargo de este, Joaquínla visitó;
encontrola guapa el primer día, el segundo muy guapa, y
eltercero deliciosísima, con lo que la diputó por suya.
Trazó las primerasparalelas; halló resistencia; trazó las
segundas y halló másresistencia, una tenacidad que
anunciaba el heroísmo. De aquí vinoaquella retirada hábil
que desconcertó, como antes se dijo, a la joven,no vencida
por el ataque, sino por el aburrimiento de no verse
atacada.¡Cuán cierto es que el ocio enerva y rinde al más
aguerrido ejércitoantes que el fuego y las balas!
Las dotes militares de Joaquín, más que de general de
tropas regladas,eran de guerrillero hábil en golpes de mano.
Viene esto de la índole delos tiempos, que repugnan la
epopeya. No pueden substraerse los amores aesta ley
general del siglo prosaico... El atrevido capitán de
partidas,desde que habló con su padre, ideó, pues, la
emboscada más hábil queconcertaron guerrilleros en el
mundo. No pondría sitio. Enviaría unparlamentario al
enemigo para hacerle salir de la plaza. Si el enemigocaía en
el lazo, si pasaba el río de la Prudencia y se ponía bajo
losfuegos del desfiladero de la Audacia...
En el capítulo siguiente veréis, ¡oh amados feligreses!, lo
que pasó.
Serían las cuatro cuando Isidora, acompañada de su
padrino, llegó alportal de la casa de Joaquín Pez. Su
ansiedad era grande, porque habíarecibido una elegante
