Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
color meterse con ella. Es como si la propia madre abusara de uno”, nos dice Luis. Con una loca, nos
dice Mono, “la gente no sabe claramente si uno está por plata o porque uno es playo”. Además,
continúa él, “no es normal que una loca como la Preciada sea activa. Es un desperdicio de órgano
sexual”.
Hay, además, clientes que no son paidófilos y que buscan “cacheros” maduros. De ahí que algunos de
los veteranos como Cerebrón y Mono puedan conseguir trabajo también en saunas y otros lugares que
sirven a poblaciones homosexuales no paidófilas.
PRACTICAS SEXUALES DISTINTAS
No existe un consenso entre los entrevistados acerca de qué prácticas son posibles y cuáles no en su
oficio. Sin embargo, todos hacen cosas distintas con los clientes y están conscientes que los últimos
hacen cosas que ellos no hacen. Las que ellos “no hacen” son vistas, obviamente con repulsión.
Ellos consideran que el sexo anal pasivo es algo que no practica y que los diferencia de los clientes.
Vernol nos cuenta que él tiene “un órgano enorme y que los clientes se mueren por que los penetre o
por hacerme el sexo oral”. “Son pocos los que me pueden aguantar y a veces duro media hora tratando
de ingresar. Pero cuando llego adentro, lloran de alegría... Son muy machos por aguantarse algo de
este tamaño. Yo no podría”. Tomás también considera que él es “hombre” porque yo “no le pongo el
trasero a ningún playo. Si ellos quieren pene, que se lo coman todo. A mí me da asco el sexo oral y
jamás dejaría que me la metan”. Mono es del mismo parecer. “A los homosexuales, nos dice, les gusta
el sexo anal y a mí jamás”.
Otra manera de diferenciar el sexo de los clientes tiene que ver con la crueldad. Los trabajadores
entrevistados cuentan que les fascina golpear y maltratar a los clientes y humillarlos de muchas maneras.
A Vernol le gusta golpearles las nalgas. Bryan los pone a hacer el sexo oral, y les aruña la espalda y
cuando menos lo esperan “les vuelo un chilillazo”. Rodrigo los obliga a que le supliquen que les deje
tocarlo.
El sexo oral pasivo es una nueva forma de diferenciarse. Los entrevistados raramente admiten hacerlo.
La mayoría narra que es precisamente el gusto que tienen los clientes por felarlos lo que hace que ellos
puedan tener una erección. El mismo dueño del local admite que lo que “engancha” a los muchachos
heterosexuales a la prostitución masculina es la calidad del sexo oral que les dan los clientes. Existen
casos de muchachos que desde los diez años recibían ya sexo oral de clientes en este burdel antes de
pasar a otras prácticas. “Las mujeres no saben hacer el sexo oral y los tipos se vuelven locos con las
mamadas de los clientes”, nos dice el dueño del local.
Existe también una jerarquía distinta con los fluidos del cuerpo. Los muchachos no aceptan la saliva y
sienten asco cuando besan a un hombre. Noé nos dice que “se me revuelve el estómago c uando tengo
que besar a un cliente”. Miguel dice que él jamás besa a un cliente en la boca. “Dejo que me besen en
el cuello o en las piernas, pero jamás en la boca...” Lo mismo nos dice Hugo que “no soy de los que les
gusta besar a un hombre”.
Sin embargo, el semen no es problema. En vista de que una práctica muy común es la masturbación de
los clientes, los entrevistados no encuentran problemas en que se les rieguen en la mano y limpiar a sus
55
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (1)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.