III. LO QUE SE PUEDE Y NO SE PUEDE HACER
El discurso que llamamos como “cacherismo” tiene una serie de demandas para marcar la diferencia
entre la homosexualidad y la heterosexualidad. Las demandas son exigidas, en formas distintas, por la
comunidad donde se encuentra el burdel, por el dueño del local, por los compañeros de trabajo, por
las amantes de los muchachos, por sus familiares y hasta por la misma policía para “hacerse de la vista
gorda”. Este discurso mira el “cacherismo” como un trabajo fácil para hacer dinero por medio del sexo
con homosexuales.
Para que los “cacheros” no sean vistos como homosexuales o bisexuales, las prácticas discursivas
tienen como finalidad diferenciarlos de sus clientes. Para hacerlo, se crean dicotomías en conductas,
prácticas y proyectos de vida. Estas oposiciones no son neutras: una tiene más valor que la otra. El
“cachero”, en teoría, es focal, temporal, masculino, heteros exual, controlador y explotador del cliente,
al que se le asocia con la pasividad, la homosexualidad, la vejez, la permanencia, la multifocalidad y
el sometimiento a los deseos del primero. El “cachero”, según su discurso, vale más que el homosexual.
Los “cacheros” tienen sexo por dinero. José nos dice que “la plata es mi único interés” y esta versión
es general. No tienen interés en mantener relaciones emocionales con hombres y “para eso están las
mujeres”, confirma Arnoldo. Ninguno de ellos tendría relaciones si no estuviera “de por medio el
pago”, dice Mono. Ninguno tampoco afirmó haber sentido atracción hacia un varón aún desde muy
niños. Todos se inciaron sexualmente con mujeres y disfrutan las relaciones sexuales y emocionales con
ellas y no con los varones. Sus clientes, por el contrario, “quieren que uno les diga que son atractivos e
interesantes y a mí me importan un pito”, confiesa Alberto. Miguel no puede concebir cómo es que dos
hombres pueden amarse: “Es que no sé qué van a compartir si son iguales, no tiene lógica”.
Lila confirma que los trabajadores de su casa son naturalmente heterosexuales, aunque por su deseo de
dinero y cosas materiales se han convertido en bisexuales.
Decime una cosa, te he escuchadomucho decir la palabra
homosexual, ¿cómo considerás a estos muchachos
sexualmente, cómo los definirías?
Pues yo diría que son bisexuales, de los dos lados.
¿Bisexuales? ¿Y ellos cómo se consideran?
Bisexuales, militares, no les importa el homosexualismo,
dicen no serlo pero sí aceptan una relación con un hombre,
entonces ¿qué son?
Dicen que no porque tienen presente a la hembra pero sí
aceptan irse con un hombre a cambio de dinero.
¿Buscan dinero o buscan algo más que dinero?
Bueno, si apareciera un hombre muy rico sí estarían