Semana Santa que Lucifer se había mudado al vecindario y no era otro que la
misma Lila. Un señor de la iglesia evangélica del barrio se desmayó cuando pasó
por la puerta de la casa. Según él, una terrible fuerza del más allá lo tumbó ahí
mismo. Una muchacha virgen vecina de la casa no sangró en la noche de bodas
y el novio explicó que el dueño le había hecho un maleficio. En otras ocasiones,
se oyen gemidos terribles en uno de los cuartos que parecieran del mismo Lucifer
(Nota del autor: ¿no serán los quejidos de lavenezolana?) Desde que han pasado
estas cosas, nadie se mete con él.
“Lila: ¿Sos vos el mismo diablo?”, le preguntamos. “Mirá, yo creo en Dios y en Satanás porque de
existir, existen. Yo soy una persona creyente y respetuosa. Si vos hacés el bien El te protegerá. ¿No
ves que yo nunca podría ser una gran diabla? Si fuera mala, sería una diablilla, de segunda importancia,
el verdadero demonio nunca se hubiera fijado en mí, soy una pequeña cosa en un universo de mal”.
Como investigadores no podíamos dejar de tratar de verificar los poderes. Le pedimos a él que nos
leyera el naipe y que nos interpretara lo que pasaría con nuestro libro. He aquí su respuesta:
Miro un gran escándalo en el horizonte. Muy pocos entenderán los motivos de
escribir este libro. La mayoría los criticará, los llamará enfermos, los tildarán de
degenerados, de ateos, de corruptos. Pero el libro será un éxito. La gente lo
comprará en grandes cantidades y la estrella principal, Lila, será famosa. Veo
rayas y no sé si es que terminaré en la cárcel o vestida de piel de cebra.
LUCRO Y LAVADO DE DINERO
En trabajos acerca de la prostitución en Inglaterra y en otros lugares se ha establecido que el dinero es
la razón principal para que los hombres heterosexuales ejerzan la prostitución.29 Este fenómeno se hace
muy evidente tambié n en este burdel, tanto así que no merece mucha discusión.
Cuando se les pregunta a los “cacheros” acerca de sus ingresos mensuales, les es imposible darnos una
respuesta. Ellos tienen conocimiento únicamente del ingreso diario. Casi ninguno tiene sentido del
ahorro. La vida del “cachero” es inmediata y así sus gastos y presupuesto. Existen dos factores que
hacen difícil establecer el monto exacto de los ingresos. Uno es lo que llamaremos “lavado” de dinero.
Los “cacheros” no desean que las personas más cercanas conozcan el origen o el monto exacto de sus
ganancias. Esto con el fin de poder gastarlo en “lujos” o en drogas, sin tener que compartir todo con
familiares y amantes. Otro factor es moral. Los “cacheros” miran el dinero de la prostitución como
“sucio”, que debe ser gastado lo más rápidamente posible para aminorar la culpa por el oficio. De ahí
que solo tengan una idea diaria de lo que ganan y que el dinero se les esfume de las manos tan rápido
como ingresa.
Los muchachos cobran desde 1.000 colo nes (US $5) hasta 10.000 (US$40) por relación sexual. La
masturbación es la más barata (1.000 colones), mientras que el sexo anal activo oscila entre 2.000 y
West, Donald J., Male Prostitution, Harrington Park Press, New York 1993.