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La Regenta

—Ya lo sé, Mesía, ya lo sé... ¡Cierre usted el balcón, porque se mefigura que tengo ese bombo
maldito dentro de la cabeza!
—XXVII—
—¡Las diez! ¿Has oído? el reloj del comedor ha dado las diez.... ¿Teparece que subamos?...
—Espera un poco; espera que suene la hora en la catedral.
—¡En la catedral! ¿Pero se oye desde aquí, muchacha? ¿Se oye el relojde la torre desde
aquí?... Mira que es media legua larga....
—Pues sí, se oye, en estas noches tranquilas ya lo creo que se oye.¿Nunca lo habías notado?
Espera cinco minutos y oirás las campanadas...tristes y apagadas por la distancia....
—La verdad es que la noche está hermosa....
—Parece de Agosto.—Cuando contemplo el cielo,
de
innumerables
luces
rodeado
y miro hacia el suelo...
perdóname, hija mía, sin querer me vuelvo a mis versos....
—¿Y qué? mejor, Quintanar: eso es muy hermoso. La Noche Serena ya locreo. Hace llorar
dulcemente. Cuando yo era niña y empezaba a leerversos, mi autor predilecto era ese.
El recuerdo de Fray Luis de León pasó como una nubecilla por elpensamiento de Ana que
sintió un poco de melancolía amarga. Sacudió lacabeza, se puso en pie y dijo:
—Dame el brazo, Quintanar; vamos a dar una vuelta por la galería de losperales, mientras la
señora torre de la catedral se decide a cantar lahora....
—Con mil amores, mia sposa cara.
La pareja se escondió bajo la bóveda no muy alta de una galería deperales franceses en
espaldar. La luna atravesaba a trechos el follajenuevo y sembraba de charcos de luz el suelo a lo
largo del obscurocamino.
—Mayo se despide con una espléndida noche—dijo Ana, apoyándose confuerza en el brazo
de su marido.
—Es verdad; hoy se acaba Mayo. Mañana Junio. Junio la caña en el puño.¿Te gusta a ti
pescar? El río Soto, ya sabes, ese que está ahí enpasando la Pumarada de Chusquin.
—Sí, ya sé... donde se bañan Obdulia y Visita algunos veranos antes deir al mar.
 
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