Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

La Novela de un Joven Pobre

maestro Laubepin yacabaremos de arreglar todo esto... ¡Buenas
noches, Máximo, buenasnoches, mi querido hijo!
—¡Que Dios le bendiga, señor!
Castillo de
Laroque
(d'Arz), mayo,
1.º
Ayer dejé á París.
Mi última entrevista con el señor Laubepin fué penosa: he
consagrado áeste anciano los sentimientos de un hijo. En
seguida, fué preciso deciradiós á Elena. Para hacerla
comprender la necesidad en que me hallo deaceptar un empleo,
fué indispensable dejarle entrever una parte de laverdad. Hablé
de dificultades pasajeras de fortuna. La pobre niñacomprendió,
según creo, más de lo que yo le decía: sus grandes
ojosasombrados se llenaron de lágrimas y me saltó al cuello.
Partí.
El ferrocarril me condujo á Rennes, donde pasé la noche. Esta
mañanamonté en una diligencia que debía dejarme, cinco ó seis
horas después,en la pequeña ciudad de Morbihan, situada á poca
distancia del castillode Laroque.
Anduve una diez leguas más allá de Rennes sin llegar á darme
cuenta dela reputación pintoresca de que goza en el mundo, la
vieja Armórica. Unpaís llano, verde y monótono. Eternos
manzanos en eternas praderas,zanjas y lomas pobladas de
arboledas, limitando la vista por amboslados del camino; cuando
más algunos pequeños recodos de graciacampestre, todo me
hacía pensar desde la víspera que la poética Bretañano era sino
 
Remove