Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

La Novela de un Joven Pobre

suyo. La señora de Laroque se rió mucho de mimanera de
recomendar á las gentes, pero finalmente parece que era
buena,puesto que tuvo éxito.
El digno anciano se ofreció entonces á darme algunas
nocioneselementales y generales sobre la especie de
administración de que iba áser encargado y agregar á propósito
de los intereses de la familiaLaroque, algunas noticias que se ha
tomado el trabajo de recoger yredactar para mí.
—¿Y cuándo debo partir, mi querido señor?
—A decir verdad, mi querido niño (ya no se trataba del señor
Marqués),cuanto más pronto, será mejor; porque aquellas gentes
no son capaces dehacer por sí mismas una carta de pago. Mi
excelente amiga la señora deLaroque en particular, mujer
recomendable por diversos títulos, es enpunto á negocios, de
una incuria, una ineptitud y niñería, quesobrepasa lo imaginable.
¡Es una criolla!
—¡Ah! es una criolla—repetí con vivacidad.
—Sí, joven, una vieja criolla—respondió secamente el
señorLaubepin.—Su marido era bretón; pero estos detalles
vendrán á sutiempo... Hasta mañana, Máximo, ¡valor!... ¡Ah!
olvidaba... El juevespor la mañana antes de mi partida hice una
cosa que no le serádesagradable. Tenía usted entre sus
acreedores algunos bribones, cuyasrelaciones con su padre
habían sido contaminadas de usura: armado de losrayos legales,
he reducido sus créditos á la mitad, y obtenido el saldototal,
quedándole á usted en definitiva un capital de veinte milfrancos.
Agregando á esta reserva las economías que podrá usted
hacercada año, sobre sus honorarios, tendremos en diez años,
una linda dotepara Elena... Venga á almorzar mañana con el
Remove