Not a member?     Existing members login below:

La Novela de un Joven Pobre

—¡Oh! inglés—murmuró.
Volvió á caer sobre la almohada como una masa inerte. Estaba
muerto.
Llamé apresuradamente, y todos acudieron. Muy luego fué
rodeado depiadosas lágrimas y oraciones. Yo me retiré con el
alma profundamenteconmovida por aquella escena
extraordinaria, que debía permanecersecreta para siempre, entre
aquel muerto y yo.
Este triste suceso de familia ha hecho pesar sobre mí cuidados
y deberesde que tenía necesidad para justificar á mis propios
ojos laprolongación de mi morada en la casa. Me es imposible
concebir en virtudde qué motivos el señor Laubepin me ha
aconsejado que demorare mipartida. ¿Qué puedo esperar de este
aplazamiento? Me parece que estacircunstancia ha cedido á una
especie de vaga superstición y dedebilidad pueril, á que no debía
haberse doblegado jamás una alma de sutemple y á la que yo
mismo he hecho mal en someterme. ¿Cómo no comprendíque
me imponía con un aumento de inútil sufrimiento, un papel
sinfranqueza y sin dignidad? ¿Qué haré yo en adelante? ¿No es
ahora cuandocon justo motivo, podría reprochárseme el jugar
con los sentimientos mássagrados? Mi primera entrevista con la
señorita Margarita había bastadopara revelarme todo el rigor,
toda la imposibilidad de la prueba á queme hallaba condenado,
cuando la muerte del señor Laroque ha venido á darpor corto
tiempo á mis relaciones alguna naturalidad, y una especie
debienestar á mi permanencia en el castillo.
Rennes, 16
de octubre.
 
Remove