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La Invasión o el Loco Yégof

como si se felicitara a símisma, pronunciando el nombre de Gaspar y abriendo
cajones y cajas parabuscar, sin duda, algunos recuerdos que le hablasen de amor.
Así el pajarillo, sorprendido por la tormenta, tiritando aún, comienza acantar y a
saltar de rama en rama, al salir al primer rayo de sol.
V
Cuando Juan Claudio Hullin, en mangas de camisa, abrió al día siguientelas
ventanas de su casilla vio las montañas vecinas—el Jaegerthal, elGrosmann, el
Donon—cubiertas de nieve. La primera aparición delinvierno, ocurrida mientras
dormimos, tiene algo de sorprendente: losviejos abetos, las rocas, cubiertas de musgo,
que la víspera seadornaban de verdor y que ahora centellean llenas de escarcha,
producenen el alma una tristeza indefinible. «Ha pasado otro año—nos decimos—,y
otra vez tenemos que sufrir los rigores del tiempo antes que vuelva laprimavera.» Y
nos apresuramos a vestir la recia hopalanda y a encenderel fuego. Las habitaciones
obscuras se llenan de luz blanca, y porprimera vez oímos a los gorriones, agazapados
bajo los rastrojos, conlas plumas erizadas, que gritan afuera: «Esta mañana no hay
comida, nohay comida.»
Hullin se calzó sus recios zapatos herrados de doble suela, y sobre lachaqueta
púsose un amplio jubón de paño buriel.
Juan Claudio oía en el techo los pasos de Luisa, que iba de un lado aotro en la
buhardilla, y gritó:
—¡Luisa, me marcho!
—¡Cómo! ¿Se marcha usted hoy también?
—Sí, hija mía; tengo que salir, mis asuntos no han terminado.
Después, así que se hubo puesto un ancho sombrero de fieltro, subió laescalera y
dijo en voz baja:
—Hija mía, tardaré algún tiempo en volver, pues tengo que ir bastantelejos; pero no
te inquietes. Si alguien pregunta dónde estoy, le dices:«En casa del primo Matías, en
Saverne.»
—¿No quiere usted almorzar antes de salir?
—No; me llevo un pedazo de pan y la calabacilla de aguardiente. Adiós,hija mía;
alégrate, y piensa en Gaspar.
Y sin esperar que le hiciera nuevas preguntas, cogió su palo y salió dela casilla,
dirigiéndose hacia la colina de los Abedules, a laizquierda de la aldea. No había
 
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