Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

La Hermana San Sulpicio

El catalán me miró con inquietud y me turbé un poco.
—Nosotros pensamos—dijo D. Nemesio—que usted había perdido el tren enBaeza.
—Que se había usted quedado en el retrete—añadí yo.
—Y comprendiendo que su situación debía ser muy fastidiosa—siguió D.Nemesio.
—Y que le vendría muy bien que su maleta no fuese a dar a Sevilla—dijeyo.
—Se la hemos dejado, con los demás bártulos, al jefe de la estación
deJabalquinto—se apresuró a concluir D. Nemesio, clavando sus ojossaltones y
suplicantes en el catalán.
—¡Pues es verdad, voto a Dios!—exclamó éste levantando los suyos a larejilla.
—Dispénsenos usted por favor...
—Ya comprenderá usted que nuestra intención...
—¡Qué intención ni que Cristo, ni qué mal rayo que los parta!—profirióPuig
llevándose las manos a la cabeza.—¡La han hecho ustedes buena! ¿Ycómo me
presento yo en gorra y zapatillas al presidente?
—¿Quiere usted mi sombrero y mis botas?—le preguntó D.Nemesio.—También le
puedo facilitar alguna camisa.
—Déjeme usted en paz con sus botas y sus camisas... Lo que yo quiero esmi
equipaje, ¿sabe?... ¿Qué rayos tenía usted que ver con él, ni por quése ha metido
donde no le llamaban?
—Oiga usted, señor mío, me parece que no hay razón parafaltarme—exclamó D.
Nemesio encrespándose.
—La culpa ha sido de los dos, señor Puig, me apresuré yo a decir.
Cada vez más furioso, y tirándose de los pelos y revolviéndose en elasiento, Puig
comenzó a desahogarse en catalán, lo que fue una granfortuna, pues no lo
entendíamos. Sólo por la entonación y por lasfuriosas miradas que alguna vez nos
dirigía, sabíamos que nos estabaponiendo como trapos.
En esto íbamos llegando ya a la estación de Arjonilla. Cuando paró eltren, nuestra
víctima se apresuró a salir sin despedirse, dio un grangolpe a la portezuela y no
volvimos a verle más.
Remove