Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
la tierra, porque hacía ya ocho años que no la veía, como oshe besado á vos, bella
ventera, porque de Boyne aquí apenas si he vistomedia docena de buenas mozas, y
ninguna tan apetitosa como vos.... Pero¡por mi espada! que esos bribones se han
largado con la carga, exclamólanzándose hacia la puerta. ¡Hola! ¿estáis ahí? ¡Entrad
luego, truhanes!
Á su voz entraron en la estancia tres cargadores con sendos fardos ypermanecieron
alineados cerca de la pared.
—Veamos si me devolvéis intacta mi hacienda, buscones. Número uno: uncobertor
francés de pluma finísima, dos sobrecamas de seda labrada dedamasco y veinte varas
de terciopelo genovés.
—Aquí está todo, señor capitán.
—¡Qué capitán ni qué niño muerto! Á ver, el segundo: un rollo de telade púrpura,
que no se ha visto matiz más hermoso en Inglaterra y otro depaño de oro; ponlo ahí en
el suelo junto al fardo del otro, y si algoresulta manchado ó averiado te corto las
orejas. Número tres: una cajacerrada que contiene broches de oro y plata, dos dagas
de gran valor, unrelicario guarnecido de perlas y otros despojos, ganados por mí con
lapunta de mi fiel espada. Item más, un paquete con un cáliz y doscrucifijos, todo ello
de plata de ley y hallado por mí en la iglesia deSan Dionisio de Narbona, durante el
saqueo de aquella ciudad; objetosque me apropié para evitar que cayeran en manos
peores que las muylimpias de un arquero del rey Eduardo. ¡Corriente, monigotes! La
cuentaestá completa. Aquí tenéis dos sueldos por barba, que no debieradároslos, sino
dos puntapiés á cada uno; y decid á la patrona que oseche un trago, que yo pago.
Todos contemplaban y oían con interés al veterano, quien apenas aplacóla sed
apurando un enorme cubilete de estaño lleno de cerveza, volvió átomar la palabra:
—Y ahora, á cenar, ma belle. Un capón asado, un trozo de carne dignode mi apetito
y dos ó tres frascos de buen vino gascón. Tengo doblas deoro y cornados de plata en
el bolsillo, y sé gastarlos, como buensoldado. Por lo pronto, cuantos me oyen van á
tomar un trago de lo quegusten conmigo.
La invitación no era para rehusada; volvieron á llenarse los jarros ybebieron á la
salud del alegre arquero, á quien rodearon todos, áexcepción de algunos leñadores y
pecheros que vivían lejos y muy á supesar tuvieron que abandonar la venta. El
recienllegado se había quitadocota, casco y manto y puéstolos sobre sus fardos, junto
con la espada,arco y flechas. Sentado frente al hogar, desabrochada la almilla
yasiendo con la fuerte y atezada diestra el asa de un jarro de buentamaño lleno hasta
los bordes, sonreía con expresión de profundocontento. Los encrespados cabellos de
castaño color le cubrían el cuelloy no parecía tener más de cuarenta años, á pesar de
las profundashuellas impresas en su rostro por las penalidades de sus largas
campañasy por los excesos del placer y la bebida. Roger había suspendido lapintura
de la famosa muestra y contemplaba admirado aquel tipo delguerrero de la época tan
nuevo para él, y que en corto espacio habíasemostrado duro y violento, galante,

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.