Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
—Pedigüeño tenemos, dijo en aquel punto Tristán, señalando hacia unárbol cercano
á cuya sombra se sentaba un viejo, cubierto desde elcuello hasta los descalzos pies
con tosco sayal gris de triple esclavinay llevando un grasiento sombrero de anchas
alas con tres conchascosidas en hilera al frente de la copa.
—Diría que es un religioso ó peregrino, á no ser por las extrañasmercancías que
parece tener de venta, dijo Simón.
Acercándose vieron que sobre una tabla que delante tenía se hallabancolocados en
línea algunos trozos de madera, varias piedras y un clavode buen tamaño.
—Socorred, señores, á un pobre peregrino, exclamó el viejo, que perdióla vista de
sus ojos después de contemplar con ellos los Santos Lugaresy que no prueba bocado
desde hace dos días.
—Pues nadie lo diría al ver lo repleto y lucio que estáis, buen hombre,dijo Simón
mirándole atentamente.
—Con esas ligeras palabras no hacéis más que aumentar mi pena, dijo elciego. Me
véis repleto y obeso al parecer y por ende me creéis biencomido, cuando lo que en
realidad me hincha y me mata es una hidropesíaincurable.
—¡Pobre hombre! murmuró Roger.
—¡Mala centella me parta si vuelvo á decir palabra! exclamó el arqueroarrepentido.
—No juréis, dijo el peregrino, y por lo que á mí toca os perdono decorazón. Mis
desgracias y mi desamparo han llegado á tal extremo que porfin me veo obligado á
deshacerme de mis tesoros para procurarme algunosrecursos con que terminar mi
viaje. Voy al santuario de Nuestra Señorade Rocamador y allí espero acabar mis días.
—¿Y qué tesoros son esos de que habláis?
—Helos aquí, sobre esta tabla. Ante todo este clavo, uno de los quecontribuyeron al
infame suplicio que tuvo por consecuencia la redenciónde la humanidad. Obtuve esta
reliquia invaluable de los descendientes deJosé de Arimatea, que viven todavía en
Jerusalén.
—¿Y esas piedras y maderas? preguntó Tristán, no menos sorprendido quesus
compañeros.
—Una astilla de la verdadera cruz, otra del arca de Noé y la tercera dela puerta del
gran templo de Salomón. De los tres cantos que aquí tengo,el menor fué uno de los
que le arrojaron á San Esteban sus cruelesverdugos, y los otros dos proceden de la
torre de Babel. Mucho me hacostado obtener estas preciadas reliquias y por todo el
oro del mundo nome hubiera separado de ellas; pero próximo á morir, porque siento
quemis días están contados, os ofrezco las que queráis, al precio quevuestros recursos
os permitan ofrecerme.
Transportado Roger y sin reflexionar gran cosa, se volvió hacia suscompañeros
diciéndoles:

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.