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La Gaviota

Los aguaceros de Andalucía, que parecen más destinados a
azotar latierra que a regarla, habiendo caído en las hermosas
letras que de mayora menor la componían, la habían casi
borrado.
Temeroso el alcalde de que produjese esta vista una impresión
análoga enel patriotismo de los habitantes, se propuso despertar
en su corazóneste noble sentimiento, por otro medio más eficaz
y poderoso. El nombrede CALLE REAL ofendía sus orejas
representativas. Quiso patriotizarlo,y publicó un bando para que
aquel nombre malsonante se cambiase en el deCALLE DE LOS
HIJOS DE PADILLA.
Con este motivo hubo su poco de motín en Villamar. ¿Qué
punto del globose escapa sin motines en el siglo en que
vivimos?
Era el caso que había muerto uno de los habitantes de la
misma calle,llamado Cristóbal Padilla, y sus hijos heredaron
naturalmente la casaque en la misma localidad poseía. Pero en el
mismo caso se hallaban losLópez, los Pérez y los Sánchez, los
cuales protestaron enérgicamentecontra tan infundada
preferencia. En vano quiso explicarles el alcaldeque los
llamados Hijos de Padilla compusieron en otro tiempo
unaasociación de hombres libres; a esto respondían ellos que ya
sabían quelos Padillas eran hombres libres, y que nadie pensaba
en disputarleseste título. Pero que también lo eran, y lo habían
sido desde lacreación del mundo, los López, los Pérez y los
Sánchez; que ellos nopasaban por la humillación de verse
pospuestos a los Padillas; y que siel alcalde insistía en su
empeño, ellos se quejarían a la autoridadcompetente, porque
siempre habían existido tribunales superiores a dondepoder
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