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La Gaviota

facultades filarmónicas con que la naturalezahabía dotado a la
hija del pescador. Era su voz incomparable, y no fuedifícil a
Stein, que era buen músico, dirigirla con acierto, como sehace
con las ramas de la vid, que son a un tiempo flexibles y
vigorosas,dóciles y fuertes.
Pero el maestro, que tenía un corazón tierno y suave, y en su
temple unapropensión a la confianza que rayaba en ceguedad, se
enamoró de sudiscípula, contribuyendo a ello el amor exaltado
que tenía el pescador asu hija y la admiración que esta excitaba
en la buena tía María; ambostenían cierto poder simpático y
comunicativo que debió ejercer suinfluencia en un alma abierta,
benévola y dócil como la de Stein. Sepersuadió, pues, con Pedro
Santaló de que su hija era un ángel, y con latía María, de que era
un portento. Era Stein uno de aquellos hombres quepueden
asistir a un baile de máscaras, sin llegar a persuadirse de
quedetrás de aquellas fisonomías absurdas, detrás de aquellas
facciones decartón piedra, hay otras fisonomías y otras
facciones, que son las queel individuo ha recibido de la
naturaleza. Y si a Santaló cegaba elcariño apasionado, y a la tía
María la bondad suma, ambos llegaron a lavez a cegar a Stein.
Pero después de todo, lo que más le sedujo fue la voz pura,
dulce,expresiva y elocuente de María.
«Es preciso—se decía a sus solas—que la que expresa de un
modo tanadmirable los sentimientos más sublimes, posea un
alma llena deelevación y ternura.»
Mas, como el grano de trigo en un rico terreno se esponja y
echa raícesantes de que sus brotes suban a la luz del día, así
crecía y echabaraíces este tranquilo y sincero amor, en el
corazón de Stein, antessentido que definido.
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