Not a member?     Existing members login below:

La Desheredada

regresabaRelimpio a Madrid y a su casa; dormía como un
santo y soñaba que erapájaro y que cantaba posadito en la
rama de un árbol. También Riquínera pájaro y revoloteaba
dando sus primeros pasos por el mundo aéreo.Isidora era
una avecilla melancólica. Todos cantaban; pero D. José
erael que cantaba más y el que a la rama más alta subía.
A mediados de septiembre regresó Isidora a Madrid,
dejando fama en lacolonia veraniega de El Escorial.
Entonces ocurrió en la vida de Melchorun hecho singular.
De repente su prosperidad, su boato y grandeza
sehundieron como por escotillón, sin que se supiera la
causa. Juan Boudecía que los señores de la sociedad
rifadora debieron de hallar sapos,culebras y otras alimañas
en la gestión del joven Relimpio. Lo ciertofue que un día
vinieron mozos de cuerda y se llevaron los libros y todoel
material de la oficina. Melchor se despidió por la tarde de
su padrey de Isidora, diciéndoles que allí les quedaba la
casa, que hicieran deella lo que gustaran, porque él se iba a
Barcelona a emprender un nuevonegocio.
Quedáronse, pues, solos los tres: Isidora, Riquín y el
viejo, y véasepor donde vino a ser casi real el sueño
ornitológico de D. José: lostres gorjeando en las ramas.
Eran efectivamente pájaros, porque notenían más que lo
presente y lo que la Providencia divina quisieradarles para
pasar del hoy al mañana. El mundo se diferencia de
losbosques en que es necesario pagar el nido. Nuestras tres
avecillastenían casa, pero no con qué pagarla, pues
Melchor había dejado lasarcas en tal estado de pulcritud,
que no se encontraba en ellas rastrosde moneda alguna.
«Dios aprieta, pero no ahoga», dijo Relimpio. Isidora,para
Remove