Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

La Condenada (Cuentos)

López con su niña, después dedimitir su empleo y vender los
cuatro terrones heredados de su padre.¡Válgame Dios y cuánto
he sufrido! ¡Cuanto he trotado antes del debut,de maestro en
maestro y de empresario en empresario! ¡Qué humillaciones,qué
vigilancias para guardar a mi niña, y qué privaciones; sí,
señores,privaciones y hasta hambre, cuidadosamente ocultada,
para que nadafaltase a la señorita! Y cuando cantó por fin y
comenzó a sonar sunombre, cuando yo me extasiaba ante los
resultados de mi sacrificio,llega ese fantasmón de Franchetti, y
cantando sobre las tablas dúos ymás dúos de amor, acaban por
enamoricarse, y tengo que casar a la niñapara que no me ponga
mal gesto ni me parta el alma con sus lloros.Ustedes no saben lo
que es un matrimonio de cantantes. El egoísmohaciendo
gorgoritos. Ni cariño, ni corazón, ni nada; la voz, sólo lavoz. Al
ladrón de mi yerno le molesté desde el primer momento;
teníacelos de mí, quería alejarme para dominar en absoluto a su
mujer; yella, que ama a ese payaso, que cada vez está más unida
a él por lasovaciones, dijo que sí a todo. ¡Las exigencias del
arte! ¡Su modo devivir, que no les permite deberse a la familia,
sino al arte! Estasfueron sus excusas, y me enviaron a España; y
yo, por reñir con esefarsante, reñí con mi hija. Hasta hoy no les
había visto... Señores,llévenme ustedes donde quieran, pero
declaro que siempre que puedavendré a silbar a ese ladrón
italiano... He estado enfermo, estoy solo:pues revienta, viejo,
como si no tuvieras hija. Tu Conchita no es tuya;es de
Franchetti... pero no; es del arte. Y ahora digo yo: Si el
arteconsiste en que las hijas olviden a los padres que por ellas
sesacrificaron, digo que me futro en el arte y que más me
alegraríaencontrarme a mi Concha al entrar en casa remendando
mis calcetines.
Remove