Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
Ambas llegaron a casa de Juanita. Esta, para que Rafaela no viese queentraba en su casa
acompañada de otra persona, abrió la puerta con lallave que tenía en el bolsillo.
Las dos mujeres, calladas y de puntillas, subieron a la sala alta.
Faltaban ya pocos minutos para dar las ocho.
La alcoba en que dormía Juanita no tenía más luz que la que entraba porun ventanillo redondo,
abierto sobre la puerta de la alcoba que dabasalida a la sala. En esta, y no en la alcoba, donde no
había espaciobastante, se lavaba, se peinaba y se vestía Juanita todas las mañanas.En la alcoba
apenas había más muebles que la cama, una mesita de noche,un armario para vestidos y tres
sillas.
Juanita llevó a doña Inés a la alcoba.
—Tú, subida en una silla, verás por ese ventanuco todo lo que pase.Acaso no tengas poco de
qué admirarte y de qué reírte.
Dicho esto, salió Juanita de la alcoba y dejó en ella a doña Inés comopresa, cerrando de súbito
la puerta y echando por fuera la llave.
—¿Qué haces?—exclamó doña Inés—. ¿Qué necedad es la tuya? ¿Por qué meencierras?
Juanita contestó riendo:
—Te encierro para estar segura de tu neutralidad. No te quiero poraliada, sino por testigo.
Cállate y mira.
Doña Inés, bastante enojada, replicó todavía:
—Abreme. ¿Tendré que arrepentirme de haberme fiado de ti? ¿Qué burlasson estas?
—Perdóname, perdóname—dijo Juanita con voz suplicante y dulce—. Túeres mí madrina, mi
protectora y yo no quiero ni debo burlarme de ti. Nodudes que conviene lo que hago. Cállate, por
Dios. Ten paciencia. Mira yobserva sin hablar. Cállate. Oigo ruido. Nuestro hombre ha entrado
encasa. Ya sube por la escalera. ¡Chitón! Si él sospecha que hay alguienaquí, darás un escándalo
y harás una tontería.
Doña Inés se resignó y se calló.
Pocos segundos después entró don Andrés Rubio en la sala.
XLIII
Juanita no se arrepentía nunca de lo que había hecho, después de haberloreflexionado bien o
mal; pero si su voluntad era firme y hasta terca, suentendimiento vacilaba y cambiaba a menudo,
porque, sucesivamente cuandono al mismo tiempo, veía el pro y el contra de todas las cosas.
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.