Not a member? Join for FREE here. Existing members login below:

Juanita La Larga

Don Paco, procurando y logrando no llamar la atención, dejó a Antoñueloa la puerta del
herrador, su padre. Libre ya don Ramón del pocoagradable socio de montura, se despidió de don
Paco con nuevas yfervorosas manifestaciones de gratitud y se largó a su casa.
Don Paco se fue a reposar a la suya.
Como el médico estaba viejo y averiado y tenía no poco que hacer, donPolicarpo ejercía
también, con sentimiento del médico, la medicina y lacirugía. El herrador le llamó al punto para
que curase a su hijo.
Don Policarpo le atendió muy bien y pronosticó que le curaría pronto,porque sus contusiones,
si bien en extremo dolorosas, no eran de peligroni daban que temer por su vida.
Apenas amaneció, don Policarpo, sabedor de que don Andrés estabainquietísimo por la suerte
de su amigo o como si dijéramos de suministro, fue a casa del cacique, que se despertaba con el
alba, y lepidió albricias y le dio la buena nueva de que don Paco había parecido.Como el
boticario sólo había visto al magullado Antoñuelo y no sabíabien lo ocurrido, hizo su
composición de lugar, y fantaseó y dijo a donAndrés que entre don Paco y Antoñuelo había
habido una muy reñida pelea,sin duda por los bellos ojos de Juanita; que la pelea había sido
enmitad del campo, durante la noche; que don Paco había quedado ileso yque el pobre
Antoñuelo estaba tal que se lo podía comer con cuchara,pero que él, con su ciencia y sus
cuidados, le sanaría muy pronto.
Don Andrés se holgó mucho de que hubiese vuelto sano y salvo elsecretario del
Ayuntamiento, que le era utilísimo y a quien profesabamás amistad que a nadie.
No por eso quiso llamar a don Paco ni ir a verle en seguida, turbando elreposo de que sin duda
había menester; pero no creyó en el duelo opendencia que don Policarpo había supuesto y
contado.
Don Andrés, aunque muy estimulado por la curiosidad, se armó depaciencia y de calma y
aguardó dos o tres horas antes de dar un pasopara descubrir lo cierto.
Bien sabía él que el mayor amigo y confidente de don Paco era el maestrode escuela, y a eso
de las ocho, cuando ya la escuela había empezado ydon Pascual debía de estar en ella, don
Andrés le envió a llamar a sucasa.
El mozo que llevó el recado volvió diciendo que don Pascual había salidoal rayar el alba, que
no había vuelto aún, que los niños estaban dandola lección con el ayudante y que no bien
volviese don Pascual y supieseque don Andrés le llamaba, iría a verle al punto.
XXXIII
Don Paco, después de vagar en la soledad por espacio de dos días ydespués de tantas penas,
emociones y lances, anheló para desahogoconfiarse por completo con alguien. ¿Y con quién
 
Remove