un lecho hospitalario
donde reposa un dia
para seguir al otro su camino.
Te busco, porque eres
el «más allá» que loca el alma ansía
cuando, al morir el dia,
miro ocultarse el sol detrás del monte,
ó cómo se confunden
el mar y el cielo allá en el horizonte.
Te temo porque ignoro lo que ocultas,
mi mente no lo alcanza,
y temo al encontrarme entre tus brazos,
rotos por tí los mundanales lazos,
perder en ellos mi última esperanza.{76}
Temo que con mi cuerpo dolorido
muera tambien mi idea;
temo que el alma sea un sér fingido,
que sólo polvo, como el cuerpo, sea.
Suelto el cabello en desatados rizos,
que en caprichosas ondas
sobre tu espalda mórbida se tienden,
velando y no cubriendo sus hechizos;
entornados los ojos, que se encienden
absorbiendo el placer con sus miradas,
tus hermosas mejillas sonrosadas
por el calor intenso
de la pasion ardiente;
entreabierto el labio sonriente,
y en lánguido abandono reclinada,
altiva recordando{78}
con la mente inflamada,
los pasados momentos de ventura,
la idea de otros mil acariciando
que guarda para tí lo venidero...
¡Qué hermosa estás así! ¡Qué feliz eres!
