un remedio á aplicar á los dolores
del que siente la fé de las virtudes
y el gérmen del amor de los amores?»
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¡Ah, no sabeis vosotros, desdichados,
que acaso oís riendo mis gemidos,
los momentos de angustias ignorados
que guardan estas letras escondidos!
Con los años de vida que se aleja,
una ilusion tras otra desparece,
y hasta el rastro de fuego que en mí deja
tambien año tras año palidece.
{31}
Una sola, no más, conservo entera,
refugio fiel donde mi fé se escuda,
y esa ilusion bendita, la postrera,
hoy viene á arrebatármela la duda.
¡Dios! ¿Dónde está? Mis ojos le veian
en un tiempo feliz, yo no sé donde;
pero siempre encontrarle ellos sabian...
¡Hoy no le encuentro ya! ¿Dónde se esconde?
Suave el dorado virginal cabello,
puros y azules los rasgados ojos,
blanca la tez, enrojecido el labio,
lánguido el talle.
¡Cuántas bellezas por mi mal nacidas!
¡Cuántos tesoros, para mí vedados!
Tiemblo, mujer, al recordarte ausente,
tiemblo y suspiro.
¡Sabes que sólo gozo cuando sueño
(cuando en mí la existencia se interrumpe!)
al dar mi mente á los recuerdos vida,
